Refuerzan la frontera más caliente del país
Garré creó una nueva región de Gendarmería en Tucumán, por la cocaína. Se achica la jurisdicción de esa fuerza con base en Córdoba.
El Gobierno nacional resolvió reforzar los controles para contrarrestar el ingreso de cocaína al país por vía terrestre, lo que permitirá descomprimir la Región III de Gendarmería, con asiento en Córdoba y con jurisdicción en 10 provincias, y seguir más de cerca la actividad del narcotráfico en la frontera con Bolivia. El plan se pondrá en marcha el jueves, cuando la ministra de Seguridad, Nilda Garré, inaugure la Región IV, con sede en Tucumán.Para algunos, es una respuesta al lapidario informe del Departamento de Estado norteamericano, que ubicó a la Argentina en el segundo lugar de consumo cocaína en Sudamérica, detrás de Brasil. Pero el proyecto se debatía en Gendarmería desde hace al menos dos años. Para hacerlo se necesitaba una fuerte inversión en comunicaciones, infraestructura, instalaciones, vehículos y personal, decisión que tomó la Nación al final de 2010.Era obvio que desde Córdoba se tornaba imposible controlar 10 provincias, que presentan distintas problemáticas.En la frontera más caliente del país la prioridad es la lucha contra el narcotráfico y el contrabando, mientras que en las provincias cordilleranas la mayor actividad es la de auxiliar a los andinistas.Hoy, la Región III abarca Córdoba, San Juan, San Luis, Mendoza, La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero, Salta, Jujuy y Tucumán. Desde el jueves, la Región IV comprenderá Tucumán, Salta, Jujuy y Santiago del Estero.El nuevo esquema, creen, aceitará el vínculo entre los gendarmes y los gobernadores y jueces federales, lo que impulsará investigaciones y planes de lucha contra el tráfico de estupefacientes.Además de optimizarse las tareas preventivas y represivas en la zona de frontera, la decisión es un nuevo aval a Gendarmería Nacional, al parecer la única fuerza uniformada a la que, lejos de recortarle sus funciones, se le adjudican más responsabilidades.Es evidente que a la minimización del poder de las tres fuerzas armadas impuesta por la administración kirchnerista, le siguió el descrédito de la Policía Federal a partir de la decisión de la Presidenta y la ministra de quitarle el trámite de los pasaportes de un plumazo y derivarlo al Registro Nacional de las Personas. Además de ceder millones de pesos, la Federal perdió a toda su cúpula y a unos 50 comisarios.Por ahora, Gendarmería parece intocable e imprescindible, porque en Capital y el Gran Buenos Aires suplanta el trabajo que deberían realizar las policías Federal o bonaerense. En seguridad vial, la presencia de gendarmes se implementó en varias provincias y fue notorio su protagonismo en la costa atlántica este verano.Hasta 1983, Gendarmería dependía del Ejército. Los militares consideraban a los gendarmes personal de categoría inferior y su peso a nivel social e institucional era casi nulo. El extinto presidente Raúl Alfonsín separó a Gendarmería del Ejército y con Carlos Menem empezó a actuar como fuerza de paz en distintos lugares del mundo.

