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¿A quién le sirve un desdoblamiento?

Con el ensanchamiento de la brecha entre el dólar formal y el marginal, volvió a surgir 
la versión de que el Gobierno estaría analizando un desdoblamiento del mercado oficial de cambios. Paula Martínez.

19 de febrero de 2013 a las 12:01 a. m.
¿A quién le sirve un desdoblamiento?

En rigor, no existe “un” desdoblamiento, sino que la implementación de una medida de ­este tipo puede tener múltiples opciones, con distinto impacto.

La fórmula de tener un dólar comercial (para exportaciones e importaciones) controlado y otro, financiero (para ahorro o turismo) libre, ya se probó varias veces en Argentina y en otros países del mundo. El objetivo principal es evitar la fuga de capitales, al encarecer la divisa que se utiliza para este fin.

Sin embargo, en la Argentina de hoy, ya establecido el cepo cambiario, la finalidad de evitar la fuga es dudosa. Sin límites para comprar dólares, ¿quién asegura que su valor será el que el Gobierno quisiera imponer? Un precio cercano al blue (¿siete, 7,50?) ¿será considerado tan caro como para que los ahorros no vayan a ese "billete verde"? ¿Qué harán quienes hoy tienen los casi 300 mil millones de pesos a plazo fijo a tasa real negativa?

Por otra parte, una medida de este tipo tampoco resolvería uno de los grandes problemas que hoy tiene el sector productivo (y que impacta en las divisas que recibe el Gobierno). El dólar oficial actual, cercano a cinco pesos, es muy bajo tanto para contener las importaciones como para incentivar y hacer rentables las exportaciones.

Para revertir esta pérdida de competitividad, el dólar comercial no sólo debería ser más elevado sino que el ritmo de devaluación controlada tendría que acercarse más a la inflación esperada (ya que es difícil que el Gobierno aplique una ­suba del tipo de cambio como 
la de Venezuela, por ejemplo).

“La incógnita es cómo quedaría el día después de un eventual desdoblamiento”, dice Juan Manuel Garzón, economista del Ieral. “Si se pretende cerrar la brecha entre ambos dólares, los productores agropecuarios podrían decidir esperar para vender. Y existe el riesgo de que el financiero se dispare 
y se pierdan muchas reservas para evitar una mayor brecha”.

Tal como están las cosas, un desdoblamiento con una total libertad para el dólar financiero no parece factible. Y mantener el cepo, aunque sea en parte, con dos tipos de cambio oficiales embarraría aún más la cancha. Un plan así genera más dudas que certezas. ¿Alguien se animará a llevarlo a cabo?