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Una prueba política y de carácter para Mestre

La licitación de 2001 terminó en escándalo, con la ciudad sitiada y empresarios detenidos. Como entonces, hoy la actitud que asuma la Provincia frente al proceso de Mestre será decisiva. Rubén Curto.

09 de abril de 2013 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Una prueba política y de carácter para Mestre

La gestión de Ramón Mestre sorteó con relativa tranquilidad en su momento la tercerización del servicio de limpieza de Crese a las privadas Lusa y Cotreco y casi no tuvo roces con los recolectores. Y con el Suoem la relación ha sido zigzagueante, aunque sin cruces de magnitud, por una sencilla razón: la participación de los trabajadores en la “torta” de recursos sigue siendo tan elevada como siempre.

Con UTA, en cambio, se avizora otro escenario. Los choferes mostraron sus garras por primera vez a mediados de 2012, con un salvaje paro que dejó a la ciudad tres días sin colectivos. Y ahora juegan sus fichas a voltear la licitación del transporte, en un escenario precalentado con la singular dosis de violencia que supone la quema de 10 coches.

La marcha de ayer fue pacífica. Pero la dirigencia de UTA admitió, con frases ambivalentes, que puede que no siempre ocurra así. También ellos saben lo difícil que es mantener a sus bases a raya.

Las próximas embestidas de ese gremio contra la privatización pondrán a prueba no sólo la firmeza política de Mestre para mantener su proyecto. También mostrará qué tan sólida es su relación con el Gobierno provincial, de quien dependen la Policía y la Justicia; por ende, el mantenimiento del orden público.

La semana pasada, fueron fuentes del Centro Cívico –y no de la fiscalía actuante– las que le confirmaron al municipio que el incendio en Tamse fue intencional. Esa celeridad y firmeza no se vio en otros tiempos frente a hechos similares, como las quemas del Garden Shopping y del Teatro Comedia, durante gestiones municipales del Frente Cívico.

También viene a la memoria una intervención policial en 2001, durante la anterior licitación del transporte, que sumió a la ciudad en un caos. Era intendente Germán Kammerath y su socio político, José Manuel de la Sota, lo sacó del apuro. Fue cuando la Policía detuvo a empresarios y a gremialistas que virtualmente bloquearon la ciudad luego de que la empresa Ciudad de Córdoba perdiera la licitación.

Las evocaciones no son ociosas. Como en 2001, hoy los choferes rechazan la privatización con el argumento de que no está garantizada la continuidad laboral. De hecho, muchos de los que se quejan hoy en Tamse son sobrevivientes de aquella fallida licitación de Kammerath.