Política hecha con frases de café
Habla un dirigente radical con aspiraciones de volver al gobierno en 2011. Roberto Battaglino.
Habla un dirigente radical con aspiraciones de volver al gobierno en 2011: "Nos culpan de todos los males y, sin embargo, en los últimos 60 años, en períodos democráticos, el peronismo gobernó el 75 por ciento y nosotros el 25. No somos los culpables del atraso de la Argentina".
Le acota otro radical también con aspiraciones, aunque más acotadas: "El problema es que ellos terminan y nosotros nos vamos antes". Se ríe un tercero, que está dispuesto a seguir haciendo lo que mejor hace desde 1983: operaciones. Y apunta: "Nosotros (por los radicales) nos vamos siempre 10 minutos antes y ellos (los peronistas) están siempre dispuestos a quedarse más tiempo que el que les corresponde".
La charla, escenificada hace pocos días en un bar de la ciudad de Córdoba, revela aspectos interesantes de los dilemas de la política nacional. Hace tres años, el radicalismo, cuyo anterior candidato presidencial había sacado el tres por ciento de los votos, tuvo que llevar a un afiliado peronista como máximo postulante. Hace unos meses, el radicalismo tenía al menos tres postulantes para 2011, un par de ellos (Julio Cobos y Ricardo Alfonsín) con amplias posibilidades de suceder a Cristina Fernández de Kirchner. Hoy han entrado en una red de discusiones de estrategia interna, con grandes dudas sobre la posibilidad de retornar al poder.
Volvamos a la charla del bar. Cuando el primer dirigente nombrado avanzaba en elucubraciones sobre los planes para regresar a la Casa Rosada, donde estuvieron fugazmente entre 1999 y 2001, el segundo lo interrumpió: "Esto es como el fútbol: el otro también juega". Y acotó el tercero, el operador: "Y el otro es el peronismo. Nosotros siempre estamos preocupados por la interna y ellos, por conseguir y retener el poder".
La mesa se desarma. En la de al lado, está uno de los más conocidos escritores cordobeses. Llama al cronista y le cuenta que escuchó parte de la charla. Y, pese a no compartir visiones con el interlocutor, decide seguir con las metáforas futboleras: "Para mí, este país es como la selección. Hay muchos que quieren que se vayan Maradona y los Kirchner; el drama es que no nos gusta ninguno de los que pueden reemplazarlos".
La política también se nutre de frases de café.

