La pelea de fondo por el poder, después de 2015
La Presidenta y el gobernador bonaerense están disputando el poder para después de 2015. Todo indica que harán un acuerdo para las elecciones legislativas de este año. Julián Cañas.
Con la estrategia de los boxeadores estilistas, Cristina Fernández y Daniel Scioli se amagan y se lanzan golpes que no tienen la potencia de los noqueadores, aunque van desgastando al rival. Ambos protagonizan la pelea por el poder después de 2015, del cual está pendiente todo el peronismo, y por ende, el país. En el inicio de un año electoral, el Gobierno nacional anunció –sin eufemismos– que destinará 1.129 millones de pesos a intendentes. Esta asistencia irá directamente a los municipios, evitando la natural e institucional intermediación de los gobiernos provinciales.El plan del Gobierno nacional es tentar a los intendentes con recursos, a cambio de respaldo político, en un año en el cual se renovará parte del Congreso nacional.Scioli respondió con un gancho al hígado del kirchnerismo: le pidió al presidente de la Cámara de Diputados, el cristinista paladar negro Julián Domínguez, que abra el debate por la coparticipación de la provincia de Buenos Aires, que recibe menos recursos federales desde hace más de dos décadas.Scioli puso el dedo en la llaga, en un tema que incomoda a los K: los fondos automáticos de coparticipación. Esta cuestión les interesa de manera particular a los barones del conurbano bonaerense.En la década de 1980, Buenos Aires resignó siete puntos de coparticipación. Pero, en 1992, durante la gestión de Carlos Menem, el entonces gobernador bonaerense Eduardo Duhalde logró que se sancionara el Fondo de Reparación Histórica del Conurbano. Este fondo está constituido por el 10 por ciento de la recaudación del Impuesto a las Ganancias.En su momento, fue un caudal monumental de recursos, que Duhalde supo aprovechar para construir poder. Este fondo era tan importante, que el año 1996 se le puso un tope de 650 millones de pesos. El resto se reparte entre las provincias. El tope quedó desactualizado y hoy los recursos que van a las provincias es muy superior al que recibe Buenos Aires. Es una pelea por plata para construir poder. El kirchnerismo utilizará los 1.129 millones de pesos para encolumnar a intendentes en distrito que no gobierna.Scioli respondió desempolvando un viejo anhelo de los intendentes bonaerenses, ansiosos de contar con más recursos coparticipables para tener mayor libertad de movimientos.Los pronósticos indican que es poco probable que Scioli rompa con el cristinismo este año. Aunque el gobernador bonaerense está dando pasos para marcar diferencias con los K. El próximo fin de semana lanzará en la ciudad de Córdoba su corriente La Juan Domingo, que en Buenos Aires es la contracara de La Cámpora. El acto sciolista se realizará el sábado que viene, con la presencia de algunos de sus operadores más activos, como Baldomero "Cacho" Álvarez. Scioli vendría el día siguiente para estar presente en Villa María en el Festival de Peñas. Aunque no lo oficializará, allí sellará su alianza con el intendente Eduardo Accastello, quien como muchos dirigentes peronistas, abandona el kirchnerismo para buscar amparo político en el sciolismo.Estos movimientos de la interna bonaerense, pero que influye en todo el peronismo nacional, son seguidos con atención por José Manuel de la Sota. El gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, está convencido de que Scioli acordará con el cristinismo las listas para las elecciones legislativas de este año. Mirando a 2015, De la Sota se ve disputando contra Scioli, aliado con el kirchnerismo, la candidatura presencial del peronismo."El año que viene van a insistir con reformar la Constitución, pero el kirchnerismo no tiene otra salida que acordar con Scioli, porque no tendrán la chance de la re-reelección de Cristina. En algún momento el PJ le pasará factura a Scioli por no haber roto con los K. Eso le puede dar una chance a De la Sota", razonó un operador delasotista, con una alta cuota de optimismo. Mientras se amagan y se lanzan algunos golpes, el cristinismo puro y Scioli están enfrascados en una disputa para dirimir quién detentará el poder después de 2015, con todos los argentinos como testigos silenciosos de esta disputa.

