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Parar es muy fácil si no hay patrón y sale gratis

La ciudad padeció 10 días de descontrol del tránsito por el paro de los inspectores. Luego de que el municipio amenazara con descontar los días, la medida se levantó en unas pocas horas. Virginia Guevara.

12 de junio de 2011 a las 12:01 a. m.
Parar es muy fácil si no hay patrón y sale gratis

Durante 10 días, la ciudad de Córdoba vivió un descontrol absoluto del tránsito. El paro de los inspectores y la total anarquía que desataron los conductores que sabían que "los zorros" estaban de paro hicieron casi intransitable el Centro hasta el jueves pasado y multiplicaron el riesgo vial en toda la Capital. Una fórmula mágica terminó con el conflicto: "Descuento de los días no trabajados", mencionaron desde la Municipalidad de Córdoba. A las pocas horas, estaban en la calle los inspectores con más antigüedad –los que más pueden perder con los eventuales descuentos– y un rato después los 520 policías de tránsito levantaron el paro, sin que el municipio hubiera terminado de cumplir con la entrega de la ropa y los móviles que reclamaban. Fue uno de esos conflictos que sólo pueden ocurrir en la Municipalidad de Córdoba, que de hecho no suelen registrarse a menudo en otros organismos del Estado y que resultan inimaginables en el sector privado. El problema es que situaciones similares se suceden de manera permanente en el Palacio 6 de Julio, al punto que son excepcionales los períodos en que todas las dependencias trabajan con normalidad.De esas prácticas se alimenta la imagen de "voracidad" del gremio de los municipales (Suoem) y también esa actitud tan cercana al miedo que los últimos tres intendentes mostraron ante sus empleados. Lo cierto es que en esta ocasión, como en la mayor parte de los conflictos, el municipio aportó mucho de su parte para que una demanda laboral terminara afectando a cada uno de los cordobeses.Nadie puede hacer controles de alcoholemia si no tiene un alcoholímetro, está claro. Ni puede exigirle a un particular que deje de circular por los problemas técnicos de su vehículo, si el móvil municipal no tiene luces. Es obvio que la gestión de Daniel Giacomino falla en la provisión de elementos básicos. Lo hace tanto en la Policía de Tránsito como en las escuelas municipales o los dispensarios, para no hablar de las denominadas "áreas operativas". Son muchas las razones por las que falla. A veces no puede proveer elementos de trabajo a sus empleados porque el pago de los sueldos le absorbe casi todos los recursos. Otras, por el desorden administrativo; en muchos casos, porque la rotación incesante de funcionarios genera trabas insalvables en los expedientes de compras; y en algunos otros, porque las peleas internas de los funcionarios se dirimen "trabando" la actividad del contrincante. Esas cosas también pasan sólo en la Municipalidad de Córdoba y lesionan gravemente la autoridad. De modo proporcional, crece el poder gremial. ¿Qué hace el municipio cuando explota un conflicto? Lo primero es ignorarlo hasta que aparezca en la prensa. Después inicia larguísimas negociaciones, sin exigir jamás que se levanten las medidas de fuerza. Con los inspectores, la negociación comenzó al quinto día de paro y la decisión oficial de descontar las jornadas no trabajadas llegó al décimo día de la huelga. ¿Por qué no fue antes?Otra constante dentro del municipio es descartar las vías de negociación laboral que ofrece el propio Estado y optar por una desgastante pulseada entre un alto funcionario –que en muchos casos es el propio intendente– y el Suoem. Es inentendible que al décimo día de paro Giacomino no haya recurrido a la Secretaría de Trabajo: las pocas veces que el municipio lo hizo, logró desactivar graves conflictos de manera inmediata.El Suoem es uno de los gremios más combativos y su dirigencia tiene altísima calificación en el arte de acorralar intendentes. Lo cierto es que parar es fácil cuando no hay patrón y no se siente en el bolsillo. Y que la Municipalidad de Córdoba aporta todo lo que hace falta para que, en esa pelea, casi siempre pierda la ciudad.