Para todos o para los elegidos, esa es la cuestión
Ramón Mestre firmará en el transcurso de esta semana el demorado decreto que reglamentará la ordenanza que establece que el único modo de ingresar a la planta permanente del municipio es el concurso público que seleccione a los aspirantes de acuerdo a criterios de idoneidad. Virginia Guevara.
Ramón Mestre firmará en el transcurso de esta semana el demorado decreto que reglamentará la ordenanza que –respondiendo al mandato más ignorado de la Carta Orgánica Municipal del '95– establece que el único modo de ingresar a la planta permanente del municipio es el concurso público que seleccione a los aspirantes de acuerdo a criterios de idoneidad. Fue una de sus principales promesas de campaña y el costo político de la recapitulación que pareció vislumbrarse en los últimos días hubiera sido enorme. Todo indica que el gremio de los municipales aceptará los concursos, en consonancia con el discurso público de su titular, Rubén Daniele, que siempre ratifica su adhesión a ese mecanismo de selección. En privado, las cosas son diferentes: en los últimos días fue enorme la presión gremial contra los concursos –que, si se realizan como estaban previstos, podrían determinar la no permanencia de muchos contratados– y contra la funcionaria encargada de llevarlos a cabo, Laura Sesma.Ahora bien, los concursos públicos pueden hacerse para cambiar la arraigada modalidad del acomodo o pueden sustanciarse con el fin opuesto: ser un simulacro a los fines de legitimar esa práctica clientelar, antidemocrática y discriminatoria de todos aquellos que están capacitados y necesitan empleo, pero no militan en el partido gobernante ni son familiares de los delegados o dirigentes gremiales.El ejemplo más reciente de ese este tipo de estafa pública ocurrió en la Provincia, cuando Juan Schiaretti hizo ilusionarse y prepararse a miles de ciudadanos "de afuera" para terminar nombrando en centenares de cargos jerárquicos a militantes que mayoritariamente habían aportado a la campaña de Unión por Córdoba y que corrieron con la ventaja de un puntaje extraordinario por ser interinos.Nada garantiza que en el municipio no ocurra lo mismo con los dos mil contratados que protege el Suoem. Hasta el momento, nada indica que las cosas deban resultar así.Las primeras señales sobre la verdadera naturaleza de los concursos de Mestre se observarán en el decreto que establecerá las características generales de los llamados. Para sacar conclusiones certeras habrá que esperar, y limitarse a contar cuántos ciudadanos de a pie logran vencer el puntaje extra que tendrán los contratados por el solo hecho de haber sido acomodados antes en un cargo municipal.

