Padecimientos, silencio y al final una reacción
Desde hace 14 días, miles de personas de los sectores más vulnerables de la población vienen sufriendo a diario –además de sus problemas de salud– el padecimiento de no ser atendidos en los hospitales. Luis Kempa.
Desde hace 14 días, miles de personas de los sectores más vulnerables de la población vienen sufriendo a diario –además de sus problemas de salud– el padecimiento de no ser atendidos en los hospitales públicos por un conflicto al que son ajenos. La huelga en los hospitales se desató por legítimos reclamos salariales, pero que con el pasar de los días se profundizó por internas gremiales y una falta de respuesta del Gobierno, que optó por mantenerse en silencio y apuntó al desgaste de la medida.La Constitución provincial establece que el Gobierno tiene la obligación de garantizar el derecho a la salud mediante "acciones y prestaciones", pero la Provincia pereciera haber olvidado eso.Vamos por parte. El paro hospitalario fue impulsado por la Unión de Trabajadores de la Salud (UTS), una agrupación conducida por Carlos Altamirano, a quien Luis Juez supo ofrecerle el ministerio de Salud si ganaba las elecciones. A partir de esa instancia, el Gobierno le hizo la cruz a la UTS y lo desconoce como interlocutor válido.Más allá de las cuestiones políticas, el ministro de Salud, Oscar González, quien mantiene total mutismo, debería al menos darle explicaciones a la población que sufre el conflicto e instrumentar alternativas, como derivaciones a centros privados, por caso.Desde el Gobierno señalan que no hay un peso para dar aumentos salariales, lo cual aparece como cierto, pero no impide abrir un diálogo, al menos para prometer futuras recomposiciones al sector salud. En medio de la conflictiva situación, el Sindicato de Empleados Públicos salió a reclamar que si hay "un peso para alguien, debe haberlo para todos" y lanzó medidas de fuerza por una recomposición salarial.Al borde del abismo sanitario, la Secretaría de Trabajo de la Provincia, sin dictar la conciliación obligatoria, salió anoche a intimar a todos los actores de la Salud para que garanticen las prestaciones de los servicios asistenciales esenciales. Y advierte los médicos con la posibilidad de declarar la ilegalidad de las medidas. El remedio llegó con el paciente en terapia intensiva.

