Otro volantazo para el cordobesismo
Cuando el sábado pasado la Presidenta dejaba atrás Morteros, el gobernador Juan Schiaretti y su antecesor-sucesor, José Manuel de la Sota, tragaron más saliva de la cuenta. Daniel Alonso.
Cuando el sábado pasado la Presidenta dejaba atrás Morteros, el gobernador Juan Schiaretti y su antecesor-sucesor, José Manuel de la Sota, tragaron más saliva de la cuenta. Sin señales de fondos, el incipiente cordobesismo empezaba a pegar otro volantazo obligado. Hace dos meses, el apabullante ritmo de obras públicas se comió casi todo el remanente de Boncor y la Provincia ha estado usando sus depósitos en el Banco de Córdoba a un ritmo sostenido. Era lo previsto.Pero pasadas las campañas provincial y municipal, el incumplimiento de la Nación, que no es nuevo, se reactualiza con otra dimensión: la que le da el paso del tiempo, que se traduce en una deuda más abultada y, por lo tanto, más difícil de soportar.También sufre Córdoba el coletazo de la crisis internacional, al no poder colocar otro bono de largo plazo mientras persista la indefinición del efecto griego. A los inversores, que son precisamente eso y no apostadores, ni se les cruza comprar deuda de una provincia argentina. Por eso el plan de contar con una "canasta" de herramientas financieras para administrar pasivos y rearmar las curvas de vencimiento.En el medio, la pregunta que surge es si están comprometidas las finanzas provinciales. La situación dista de asemejarse a la vivida entre 2008 y 2009, pero tomar deuda para cubrir, en definitiva, gastos corrientes, no tiene nada de aconsejable."Sólo se justifica en forma extraordinaria, por la restricción de la Anses y porque hay obras en marcha", opinó el economista Marcelo Capello, del Ieral. Por eso es vital la negociación por la deuda previsional, pero más aún por lo que ocurrirá desde 2012 con la Caja de Jubilaciones. También lo será domesticar el gasto corriente, que si bien fue acompañado por la suba de ingresos, este año ha dejado poco margen para evitar volantazos imprevistos.

