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Moyano: El silencio de las calles vacías es la voz a escuchar

La dirigencia gremial que convocó a la huelga evaluó que la medida "fue un éxito".

21 de noviembre de 2012 a las 12:01 a. m.
Corresponsalía Buenos Aires
Moyano: El silencio de las calles vacías es la voz a escuchar

Buenos Aires. El primer paro nacional en nueve años de gobiernos kirchneristas "fue un éxito", evaluaron las centrales sindicales que convocaron a la jornada de protesta.

“El silencio de las calles vacías es la voz que el Gobierno debe escuchar, los trabajadores hoy se han expresado en silencio, para que el Gobierno entienda la necesidad de dar respuestas a los reclamos”, sintetizó Hugo Moyano ayer por la tarde, en una conferencia de prensa que dio junto a sindicalistas de la CTA opositora y la CGT-Azul y Blanca que responde a Luis Barrionuevo.

También estuvo en la CGT Eduardo Buzzi, titular de la Federación Agraria (FAA), entidad rural que participó de la jornada con protestas en las rutas. “Si no hay respuestas, se profundizarán los métodos de lucha”, advirtió Moyano. Pablo Micheli, en tanto, le pidió a la Presidenta que “se saque la venda de los ojos”.

Más allá del “90 por ciento 
de acatamiento” que midió la CGT de Moyano, lo que no se discute es que la medida de fuerza demostró una gran contundencia en la Capital Federal y el conurbano.

Micheli calculó más de 300 piquetes. Hubo incidentes con algunos de ellos en el centro porteño y en terminales de colectivos. No hubo actividad bancaria, judicial, portuaria, ni recolección de residuos; las estaciones de servicio cerradas también aportaron al paro. Casi no hubo vuelos. La gran mayoría de los trenes del conurbano no funcionaron porque uno de los sindicatos, el de los señaleros, se plegó a la huelga. Los camioneros y su paro hicieron sentir la importancia que tienen en otras actividades productivas. La ciudad de Buenos Aires lució desierta. “La adhesión fue más alta de la esperada”, dijo Moyano. “Como ocurre desde la época de los milicos, algunos han intentado desvirtuar los reclamos”, criticó.

Aquellos huevazos

Abril de 2003. Cristina recordó ayer cuando militantes sindicales la atacaron a huevazos.

Urnas. Entonces era senadora, estaba promoviendo la expulsión del Congreso del gremialista Luis Barrionuevo, por quemar urnas en Catamarca.

Roles. Estuvo a punto de conseguir la expulsión. La votación estaba empatada. A Barrionuevo lo salvó el voto de una senadora de la Alianza: Diana Conti.