Los Moyano alertan que resistirán el ajuste
El titular de Camioneros e hijo del jefe de la CGT anunció que vienen tiempos difíciles. Amenazó con ir a Plaza de Mayo por el conflicto de su gremio en el sur. Mencionó el paro del Surrbac en Córdoba como ejemplo del estado de tensión.
Buenos Aires. Pablo Moyano heredó el instinto peleador característico de su padre. Ayer, sin más, dijo que si no se encontraba una solución al conflicto gremial que envuelve a camioneros patagónicos, este viernes habrá "una movilización al Ministerio de Trabajo y luego a la Plaza de Mayo". El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, calificó de "apriete" a las expresiones del hijo del secretario general de la CGT. El secretario general del gremio de los camioneros participó junto a otros trabajadores de una manifestación frente a la oficina porteña de la empresa Camuzzi Gas del Sur, por un conflicto gremial. Pero el mal humor parece ir más allá. "Estamos en estado de movilización permanente. Hace pocos días, en Córdoba hubo problemas con los trabajadores de la recolección de residuos, en Mar del Plata con los compañeros barrenderos. Creemos que aunque en muchas partes del Gobierno lo están negando, es parte del ajuste que se está anunciando para los próximos meses", declaró Pablo Moyano, con un tono impensado hace un año. "Creemos que van a venir tiempos difíciles si se quiere continuar con una política de ajuste", agregó, por si quedaban dudas.Moyano también aludió a un tema espinoso: la relación de la CGT con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. "Hace rato que (Hugo Moyano) no habla con la 'Presi', y habría que preguntarle a la Presidenta por qué no quiere dialogar".Pablo Moyano reconoció que desde la administración kirchnerista hubo una "política económica que ha permitido avanzar muchísimo a los trabajadores como las paritarias", pero insistió en su reclamo de "reparto de las ganancias y el aumento del mínimo no imponible". Para concluir, pidió que el ministro Tomada "ponga la cara a favor de los trabajadores". Reclamo y diálogo. Omar Plaini, titular del gremio de los canillitas y diputado nacional, también reconoció que las relaciones con la Casa Rosada "no pasan por el mejor momento", aunque dijo que eso no quiere decir que la CGT no se vaya a sentar con el Gobierno. "Si el Gobierno se sentó con la nueva cúpula eclesiástica, con Paolo Rocca de Techint, y conversa permanentemente con la UIA, ¿cuáles son los impedimentos para conversar con la CGT?", se preguntó Plaini."Me costaría mucho creer que Cristina haga una cuestión personal con un dirigente", concluyó.El secretario general del sindicato de Peones de Taxis, Omar Viviani, también aludió al presente áspero entre Cristina y el jefe de la CGT: "Es cierto que no hay una relación tan estrecha como la que había cuando el presidente de la Nación era el compañero Néstor Kirchner. Hubo en el primer gobierno de Cristina una relación muy buena, pero son dos personalidades distintas la de la Presidenta y la de Hugo Moyano", sostuvo Viviani. Luego se mostró conciliador: cuando se le preguntó si podría reunirse la CGT con la Presidenta, dijo que "seguramente va a haber una reunión", aunque no precisó cuándo podría ser. Finalmente, Viviani fue cauto respecto a la posibilidad de que la CGT tome una medida a nivel nacional en reclamo de aumento salarial: "Es una decisión que debe tomar orgánicamente el Consejo Directivo de la CGT. Siempre dijo Moyano: si hay que defender los intereses de los trabajadores, los vamos a defender".
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