Ministros en un laberinto minimalista
Se los vio desorientados a los funcionarios del gabinete en su primer día en la "casa espejada", que continúa en obras.
La "Casa Espejada" constituyó ayer una suerte de laberinto de cemento y cristal para varios integrantes del nutrido gabinete del gobernador José Manuel de la Sota. Sobre todo para aquellos que no tienen despacho en el Centro Cívico del Bicentenario. Los ministros y secretarios con rango ministerial habían sido citados a las 9 para participar en la primera reunión del Ejecutivo en pleno y llegaron en punto. Pero muchos se mostraron bastante desorientados cuando tuvieron que ubicar el salón donde se desarrollaría la reunión. Personal de seguridad y empleados de Prensa tuvieron que hacer de guía y conducir a varios funcionarios. Más de uno probó suerte abriendo puertas hasta dar con alguien que los llevara a destino. Los primeros en arribar fueron el jefe de ministros, Oscar González, el secretario de Comunicación, Alejandro Mosquera, y los titulares de las carteras de Finanzas, de Transporte y de Salud: Ángel Elettore, Dante Heredia y Carlos Simon, respectivamente. Lo hicieron entre las 8.15 y 8.30. De la Sota ya se encontraba en el lugar a esa hora. Había llegado temprano y recorrido varias dependencias para saludar a los empleados y pedirles colaboración.El plenario comenzó a las 10.27 y se extendió por dos horas. En ese lapso, los participantes sólo consumieron agua. Y no por sintonizar con el pedido de austeridad del Gobernador, sino porque no había otra cosa. Algunos pidieron café pero tuvieron que quedarse con las ganas: los mozos les informaron que aún no disponían de cafeteras en la flamante sede. A esquivar las carretillas. "A este edificio le faltan todavía como cuatro meses de obras", calculó en tono rezongón uno de los principales colaboradores que tendrá De la Sota, mientras trataba de recordar el recorrido para retornar a su oficina, al término de la conferencia de prensa que ofreció Oscar González. En el trayecto esquivó una carretilla y saludó a obreros de la construcción que colocaban vidrios de tres metros por tres en una de las galerías adyacentes a la sala de situación. Casi todas las dependencias del Centro Cívico lucen minimalistas. El amplio despacho del gobernador, por caso, dispone apenas de escritorio, computadora, teléfono y dos mástiles de pie: uno con la Bandera argentina y el otro con la Córdoba. "Seguramente no tardará mucho en imprimirle su impronta", aventuró un funcionario que conoce a De la Sota desde su primer mandato. Recordó que en la Casa de las Tejas, ni bien llegó, hizo colocar en el muro principal de su despacho un óleo de Fernando Fader para reemplazar al de Quinquela Martín que había acompañado a Eduardo Angeloz durante sus 12 años como gobernador.

