Mestre quiere un oficialismo compacto, y nadie quedó fuera
Se rodeó de incondicionales y ex funcionarios de su padre. En el Concejo espera contarcon 16 soldados, incluidos los nicolasistas. Garantizó cargos a sus rivales en la interna.
Cohesión. Ése es el término más indicado para definir el perfil que el intendente electo de Córdoba, Ramón Mestre, intenta dar al esquema de poder con el que iniciará su gestión. Parado entre los pocos ganadores dentro de una UCR en crisis, Mestre ya se plantó a nivel nacional como una de las caras para renovar el partido, y en el plano local tomará las riendas del Foro de Intendentes Radicales. En la gestión municipal, la estrategia apunta a encolumnar a toda la UCR detrás de su gobierno. En el gabinete casi no hubo lugar para las sorpresas: lo que hasta ahora se conoce es un mix de incondicionales del próximo intendente y ex funcionarios de Ramón Mestre padre.Los tres rivales internos de Mestre tendrán cargos importantes. Sergio Piguillem (Identidad Radical), será subsecretario de Gobierno, detrás de Facundo Cortés Olmedo, aunque con un espectro de acción acotado, ya que el 70 por ciento de las áreas de incumbencia de esa dependencia se irían a la nueva Secretaría General.Por el lado de Mario Rey (Espacio Abierto), ocupará la Subsecretaría General, como segundo de Sergio Torres, mientras que Jorge Orgaz (Compromiso Radical), será subadministrador en la Justicia de Faltas. El cargo principal en esa dependencia, que Mestre entiende fundamental en su plan de "ordenar", será para Ramón Ortega, un abogado especializado en derecho de la empresa. El becerrista Dante Rossi, en tanto, ocupará la Subsecretaría de Tránsito. El actual legislador provincial es empleado municipal del área que desde la semana próxima tendrá a cargo. Diego Frossasco, actual apoderado de la UCR cordobesa y profesor de Derecho Constitucional, tendrá a su cargo la Subsecretaría Legal y Técnica. De él dependerán la Oficialía Mayor, la Mesa de Entradas y la coordinación general de todos los expedientes. Todos adentro. El bloque de concejales también es expresión cabal de la dirigencia territorial del mestrismo en cada seccional. El esquema refleja, en buena medida, el paso de Mestre por una interna antes de definir su postulación por la UCR. Para ganar cómodo en esa instancia, se vio forzado a poner lo más representativo de cada seccional y a negociar también en su lista –a disgusto– cinco lugares expectables (que fueron bancas) para el sector de Fuerza Renovadora encabezado por Miguel Nicolás. El reparto de poder en el Concejo no los dejó afuera. Guillermo Farías y Víctor Daniele asumieron como presidente provisorio y como secretario de comisiones del cuerpo.Ese acuerdo no estuvo exento de gestos públicos. En ocasión de pedir el apoyo para el cargo de Farías, el futuro titular del bloque, Javier Bee Sellares, lo definió como "uno de los dirigentes más respetados". Esto, pese a que durante la presente gestión –incluso con Mestre como jefe de bloque– Farías y Conrad se permitieron votar varias veces en disidencia respecto del resto del bloque radial.Ahora, la presencia de Bee Sellares al frente de la bancada y también de Marcelo Cossar como viceintendente –los dos se cuentan entre las principales espadas del mestrismo–, reflejan la pretensión del próximo intendente de tener a rienda corta a la bancada."Se viene una época de 16 manos de yeso. En el Concejo necesitamos ediles que apoyen la gestión. El plan de gobierno ya fue explicitado y ahora tenemos que cumplir ese compromiso. No hay margen para aventuras", graficó un hombre de máxima confianza de Mestre. Ese escenario marca un rumbo diferente al que caracterizó al Concejo en los últimos años. Aunque resta ver si efectivamente lo logrará, el alineamiento que Mestre espera de su gente estaría lejísimos de las licencias para díscolos que se permitía el juecismo en 2003 porque contaba con 21 bancas y también de la soledad absoluta de Daniel Giacomino, que cierra su gestión sin ediles propios. La decisión de Mestre de tratar de cerrar primero los frentes internos de la UCR es hija también de una cierta "tranquilidad" que le da un espectro opositor encarnado por dos versiones del peronismo enfrentadas entre sí (siete ediles de Olga Riutort y seis del PJ orgánico), y una versión deshilachada del juecismo con dos concejales. El mayor recelo en filas mestristas está puesto en cómo actuarán los cinco ediles que responden a Nicolás, el cacique capitalino que varias veces intentó acotar el poder de Mestre pero que ahora, por impacto de las internas abiertas y la boleta única (entre otros factores), va perdiendo peso. De todos modos, la expectativa social y partidaria para con la gestión Mestre es muy alta como para poner palos en la rueda. "En política nadie se suicida. Hasta los nicolasistas saben que no pueden ir contra la corriente", dijo un ex rival de Mestre que dice que hoy no hay más que oficialismo en la UCR cordobesa.

