Mala noticia
La mala nueva opacó otras positivas que Schiaretti pensaba desplegar en los próximos días.
La satisfacción por el acuerdo salarial con los empleados públicos y una encuesta propia que marcó un ascenso en la imagen positiva de su gestión en la ciudad de Córdoba se cortaron en seco para el gobernador Juan Schiaretti.
En el atardecer del jueves pasado, desde los tribunales porteños llegó una mala noticia: un fiscal pidió su procesamiento y de otros ex funcionarios nacionales, en la causa que se investiga el pago de sobresueldos durante la gestión menemista.
La mala nueva opacó otras positivas que Schiaretti pensaba desplegar en los próximos días. La firma del acuerdo con el Sindicato de Empleados Públicos (SEP), sin protesta de por medio. Además, están encaminadas las negociaciones con UEPC, lo que despeja el horizonte de conflictos gremiales, al menos hasta fin de año.
Por otro lado, de manera silenciosa, el secretario General de la Gobernación, Ricardo Sosa, y el ministro de Finanzas, Ángel Mario Elettore, están amasando un acuerdo con la Nación por la deuda y el juicio por la Caja de Jubilaciones.
En este contexto, el descongelamiento de la causa de los sobresueldos causó sorpresa y fastidio en la Casa de las Tejas.
Como era de esperar, un influyente funcionario provincial trató de barnizar de contenido político la decisión del fiscal porteño Gerardo Pollicita. "Nos acabamos de enterar de que arrancó la campaña electoral", aseguró con una sonrisa ironía, desprovista de ingenuidad.
Por ahora, sólo se trata del pedido de procesamiento de un fiscal, solicitud que deberá resolver el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi.
Pero, en un panorama de desahogo financiero, por el alivio de desendeudamiento que anunció la Nación, más un aumento de la recaudación provincial, la novedad eclipsó la estrategia de "buenas noticias" que se planteó Schiaretti hasta fin de año.
Los hombres más cercanos al gobernador interpretan que el movimiento de esta causa puede estar fogoneada por algún sector del kirchnerismo. Según esta lectura, Schiaretti es el más reacio a formalizar un acuerdo político con los Kirchner.
Desde la quinta presidencial de Olivos admiten que existe diálogo político con José Manuel de la Sota, pero que no logran establecer el mismo vínculo con Schiaretti, quien sólo quiere hablar de "temas de gestión".
Para decirlo en buen romance, los kirchneristas están convencidos de que Schiaretti terminará abrevando en el PJ disidente.
No lo ven en ese escenario a De la Sota, quien aspira a cerrar filas y potenciar su candidatura a gobernador detrás de un peronismo cordobés unido, incluidos el kirchnerista Eduardo Accastello y la díscola Olga Riutort.
La propuesta de De la Sota se reduce a internas abiertas para resolver los cargos electivos y con un compromiso formal: el que pierde sigue adentro del partido.
De todos modos, las lecturas políticas sobre esta causa pierden peso, cuando se comprueba que Schiaretti es uno más en esta investigación, en la cual están involucrados los principales funcionarios menemistas, incluidos el propio ex presidente Carlos Saúl Menem. Máxime si se tiene en cuenta que en los últimos tiempos el senador riojano ya no disimula su cercanía con los Kirchner.

