Los eslabones del señor Moreno
Algo más de 3.000 puestos de trabajo se perdieron en un año en los planteos de cría bovina y la producción primaria de leche. Daniel Alonso.
La foto del empleo formal en el sector privado del primer trimestre del año exhibe con claridad las huellas de los efectos coyunturales, estructurales y hasta políticos en la película laboral de la Argentina de los últimos años.
Más allá de la clásica sospecha sobre las cifras del Indec, es un dato alentador que el nivel de ocupación se haya mantenido estable después de la crisis financiera internacional. Pero el matiz es diferente cuando se observa que sectores clave como la construcción, la industria y el agro ocupan el casillero de los perdedores.
El primero de ellos no ha logrado reponerse de la retracción en la inversión privada y prende velas para que se movilice la obra pública, en especial los planes de vivienda.
En la industria, si bien hubo un efecto tardío de la crisis, pocos apuestan a generar una mayor oferta laboral, salvo casos puntuales motorizados por una demanda segura.
Pero en el agro, sin escapar a los vaivenes de la coyuntura, coexisten procesos históricos con impactos de decisiones políticas. Es que la mitad de los puestos de trabajo que perdió el sector ocurrió en el rubro ganadero, tanto de carne como de leche.
Algo más de 3.000 empleos desaparecieron en un año, producto del retroceso de los planteos de cría bovina y la continua concentración en la producción lechera. En ambos casos hay factores estructurales.
El avance de la frontera agrícola redujo y desplazó a la "fábrica de terneros", al tiempo que cobraba fuerza el engorde a corral ( feedlots ). También la lechería se vio obligada a jugar al achique ante el crecimiento de la superficie para cultivos tradicionales, como soja y maíz. En la última década, el número de tambos se redujo 56 por ciento en Córdoba, según el Ieral de la Fundación Mediterránea.
Por cierto que en este proceso también juegan un rol clave las nuevas tecnologías, que han permitido mantener e incluso aumentar los niveles productivos en menos espacio y con mano de obra reducida, lo cual es una señal de alerta si se tiene en cuenta que las actividades pecuarias son la que más empleo generan en el eslabón primario del agro.
Pero tampoco fue menor el desaliento de las erráticas políticas oficiales que, bajo la impronta de una pelea inservible, quedaron limitadas a los espasmos vigilantes del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, sin un mínimo grado de planificación que permitiera atajar un efecto dominó que terminó por golpear al eslabón más débil de la cadena.

