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Los concursantes, entre expectativas y críticas

Hubo quejas sobre la supuesta "ventaja" que tendrían los funcionarios interinos. El examen se hizo sin incidentes y rindieron dos mil personas.

12 de septiembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Los concursantes, entre expectativas y críticas

La gran mayoría de los dos mil concursantes llegó con puntualidad, 15 minutos antes de las 10. Los rostros mostraban el cansancio de los últimos días de largas horas de estudio y los nervios por enfrentarse con las preguntas del examen. Hubo algunas excepciones y se quedaron fuera del concurso. Una joven admitió que llegó tarde al Ministerio de Desarrollo Social porque se había "dormido", luego de estudiar gran parte de la noche anterior.Mientras que Marta Cristina Roque, empleada pública con 31 años de antigüedad, llegó una hora tarde, porque se retrasó su vuelo desde Capital Federal. "Por un problema familiar, el viernes tuve que viajar de urgencia a Buenos Aires. Tenía vuelo de regreso a las 7 de la mañana, pero partió dos horas después. Me preparé durante un mes y ahora me quedé afuera por culpa de la compañía aérea", afirmó la mujer, sin poder contener el llanto.Luego de dos horas de examen, de las tres pautadas, comenzaron a salir los primeros concursantes. En las opiniones, hubo dos tendencias bien marcadas: quienes no son empleados públicos afirmaron que el concurso "favorecía" a quienes ocupan los cargos concursados como interinos.Mientras que los empleados públicos se mostraron conformes con la posibilidad de poder "competir" por un cargo de mayor jerarquía. Aunque también coincidían en que quienes ocupan los cargos interinamente "corren con ventaja". En cada lugar de los concursos, se notó la preocupación de los funcionarios por mostrar la "transparencia" del proceso.Funcionarios de segunda línea, informaban a cada momento, vía teléfono celular, a los ministros sobre las alternativas del proceso. Algunos, como el ministro de Industria, Roberto Avalle, fue personalmente a observar la marcha de los exámenes de su área, que se desarrollaron en el Instituto de Capacitación Amadeo Sabattini.Al menos lo que pudo comprobar este diario, ayer no hubo inconvenientes importantes en la toma de la prueba escrita.Sin embargo, muchos concursantes hablaron –sin presentar pruebas– de "circulación de exámenes" y de la "ayuda" del poder político hacia los funcionarios interinos.Muchos se enteraron al ingresar a las salas examinadoras que se podía llevar bibliografía, cuestión que figuraba en la convocatoria. Lo concreto es que la inmensa mayoría de quienes pertenecen a la administración concurrieron munidos de leyes y manuales –que no podían compartir–, mientras que "los de afuera" rindieron en muchos casos sin asistencia. Al entregar el escrito, algunos mostraron la desazón porque sentían que no les había ido bien. Mientras que otros se fueron la expectativa de haber "contestado todo". Esta situación quedará reflejada cuando se realice la entrevista personal. En el Gobierno consideran que al menos el 30 por ciento de los que hicieron el escrito, no concurrirá al oral.