Las urnas, el peor enemigo para el proyecto
El proyecto Comunidades Regionales fue uno de los símbolos del segundo mandato de José Manuel de la Sota. Julián Cañas.
El proyecto Comunidades Regionales fue uno de los símbolos del segundo mandato de José Manuel de la Sota. Desde el impulso inicial, la iniciativa fue perdiendo fuerza ya en el final de la gestión del gobernador que la impulsó. Como lo admiten los funcionarios provinciales, las diferencias políticas frenan este proyecto. Y esta situación se agrava en tiempos electorales: las urnas son el peor enemigo para este intento de regionalización de la provincia.Se trata de una institución que no debería estar sujeta a los vaivenes de la política. Pero en la práctica, se sabe que en cada campaña electoral se hace difícil que intendentes y legisladores se sienten en una misma mesa, aunque sea para tratar de resolver problemas.Se avecina un año electoral, con el ingrediente de que se elegirá a un nuevo gobernador y la gran mayoría de los intendentes tratará de mantenerse en el poder. Esto hace presumir que el 2011 será un año complicado para el avance –ya desparejo– de la regionalización.Un dato que no es menor. No todos los municipios votan el mismo día. El año próximo, desde marzo en adelante, casi habrá comicios todos los domingos en distintas ciudades y poblaciones del interior. En este contexto de campaña, los intendentes estarán más preocupados en conservar el poder que en priorizar esta herramienta institucional.Quienes conocen el interior reconocen que no sólo las diferencias existen entre intendentes y legisladores oficialistas y opositores, si no que también existen cuestiones personales que impiden que la regionalización avance en algunos departamentos.Los municipios y comunas no están obligados a adherir. Por ejemplo, en el departamento Punilla –una de las comunidades con mejor funcionamiento– no participa Villa Carlos Paz, la ciudad más grande de esa región.En el departamento San Javier, la ciudad de Villa Dolores tampoco adhiere a la regionalización, lo que le resta fuerza al proyecto.En todos los casos, se trata de diferencias políticas que frenan el avance de la regionalización.El Gobierno provincial, también tuvo vaivenes en su impulso. Pero los intendentes, quienes históricamente más se quejan por la "centralización" del Estado, tampoco hacen mucho por revertir esta situación. Esta norma podría ser una buena herramienta para hacer más federal a la provincia.

