Las promesas que no hay que cumplir
Era lógico que la campaña cordobesa arrancase con una discusión sobre las rutas provinciales. Es una de las provincias con más peajes y peor infraestructura vial. Roberto Battaglino.
Eduardo Angeloz se baja de una combi, se acomoda sus gruesos anteojos, impone tono intimista a su voz y dice "Vio, doña María, no me creía cuando me fue a ver a la Casa de Gobierno. Acá está. Lo hicimos". Abraza a la anciana y estallan los aplausos. Está terminando el invierno de 1993 y está por comenzar un acto a unos 10 kilómetros de Mina Clavero, sobre el camino de las Altas Cumbres. Un novel cronista se acerca a la mujer y le pregunta cuándo fue que estuvo con el gobernador. Temblando aún de emoción, la mujer responde "nunca, es la primera vez". El secretario privado del gobernador sonríe. Está más que acostumbrado a la escena.Como los cordobeses se acostumbraron a esa escena que se transformó en un ícono de la política provincial: inauguración de tramos del camino de las Altas Cumbres en cada campaña. Se cortaron tantas cintas y el proyecto final del proyecto general no está terminado todavía. Es más, hace unos meses, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, con el gobernador Juan Schiaretti al lado, hizo un rimbombante anuncio para ir cerrando aquella importante obra con una conexión entre Bosque Alegre y la autopista Córdoba-Carlos Paz. ¿Cuántos gobernantes nacionales y provinciales le sacarán el jugo a las promesas de obras e inauguraciones parciales de esa obra?Esta semana, la campaña en Córdoba arrancó con casi un año de anticipación con fuertes cruces por un par de promesas incumplidas: las autovías entre la Capital y Jesús María, por un lado; y Río Cuarto, por otro.No es casualidad que sea el primer eje proselitista: es una provincia que tiene muchas falencias en su red vial y tiene obras anunciadas que llevan décadas esperando su concreción.Cuatro décadas para terminar la autopista Córdoba-Rosario; cinco décadas para tener incompleta la Circunvalación capitalina; la conexión con dos de las ciudades más importantes, San Francisco y Río Cuarto, transformados en lentos trazados de muerte y atraso. Eso sí, peajes por doquier. En pocas provincias como en Córdoba se pagan tantos peajes para tan escasa infraestructura.José Manuel de la Sota cerró su gestión (y tal vez arranque su campaña) diciendo que había invertido en 5.425 kilómetros de rutas en sus dos gestiones como gobernador, lo que implicaría–en caso de que sea cierto– un cuarto de la red vial total provincial. De la Sota, Oscar Aguad y Luis Juez seguramente harán en los meses que nos separan de la elección unas cuantas promesas de autovías, rutas, caminos y otro tipo de sendas para transitar. ¿Habrán escuchado a Joaquín Sabina cantar "las mejores promesas son esas que no hay que cumplir"?

