Largo repaso, pocos anuncios y el anhelo de ser el más hacedor
Schiaretti usó el slogan “estamos recuperando el orgullo de ser cordobeses” para mostrar un gobierno como el de mayores realizaciones en décadas. Análisis de Roberto Battaglino.
Como si fuese más el eslogan de campaña que el de su gestión, Juan Schiaretti usó su "estamos recuperando el orgullo de ser cordobeses" para mostrar un gobierno como el de mayores realizaciones en varias décadas.
En su último discurso de apertura de sesiones de la Legislatura, se proclamó el gobernador que más visitó el interior, que más superávit generó, que mayor acceso a la educación logró, que más turistas consiguió traer a Córdoba, que más desarrollo tecnológico permitió, entre otros. No hubo una sola mención a la anterior gestión de José Manuel de la Sota, pero sí una alusión a que desde que se eliminaron los gerenciamientos en el Apross (ex Ipam) no se "escucha hablar mal". Habían sido implementados por su antecesor.
De entrada, ratificó el distanciamiento con el Gobierno nacional. Desempolvó aquellos días de enfrentamiento por el conflicto con el campo, en 2008, y recordó que la asfixia de los K casi lo obligan a emitir bonos.
Hizo una fuerte reivindicación de las inversiones en la Epec, dijo que se garantiza la provisión de energía eléctrica, pero no insinuó siquiera disculpas a los miles de cordobeses que padecen los cortes en verano e invierno.
A tono con el último año de gestión, fue más el extenso el repaso de logros que los anuncios de alto impacto. El proyecto de licencia de seis meses para empleadas públicas embarazadas fue uno ellos.
Como lo viene haciendo, se comprometió a que en Córdoba se votará con el nuevo sistema electoral de la boleta única, o sea que será desdoblada de la nacional del 23 de octubre, aunque no fijo la fecha provincial como venía reclamando la oposición.
A la oposición le dedicó un párrafo contundente. Dijo que les acepta las críticas pero les recordó que cuando gobernador “no supieron, no quisieron o no pudieron” hacer cosas. Lo escuchaban Luis Juez y Oscar Aguad.
Defendió la construcción del Centro Cívico pero más defendió el Parque de las Tejas, en especial por la “legalidad” con la que construye el predio en la ex Casa de las Tejas. Eso sí, no hubo una sola respuestas a las largas críticas por el gasto de doble mudanza y alquileres por la premura e improvisación del proyecto.
Se guardó un momento emotivo para el final, con lágrimas para evocar a sus compañeros desaparecidos. Lo que generó ovación entre sus seguidores.

