La política siempre mete la cola
Más cerca de las elecciones, los Kirchner relanzarían los planes de viviendas que hace cuatro años están paralizados. Julián Cañas.
La construcción de viviendas es el camino más seguro para que los gobernantes de turno ganen consenso social. Por eso también, los planes habitacionales suelen estar envueltos en tironeos políticos. Córdoba no parece ser la excepción a esta regla no escrita de la gestión pública y la actividad política.
Meses atrás, cuando se produjeron las primeras usurpaciones de tierras en la ciudad de Córdoba, desde la Casa de las Tejas apuntaron a la organización piquetera Túpac Amaru. Eran momentos de extrema tensión entre la administración de los Kirchner y el gobernador Juan Schiaretti.
Los funcionarios provinciales se encargaron de difundir que esta organización, que a nivel nacional lidera la jujeña Milagro Sala, era la privilegiada por el kirchnerismo a la hora de repartir fondos para construir viviendas sociales.
Los schiarettistas estaban convencidos de que existía un intento por enrarecer el clima social en los barrios más empobrecidos de la capital provincial por parte de algunos sectores del kirchnerismo.
Pocos meses después, el contexto político se modificó. Hoy, el gobernador Schiaretti recompuso la relación institucional con el Gobierno nacional y aquellas sospechas parecen haber quedado en el olvido.
Los que no se olvidan de sus necesidades son aquellos que integran miles de familias empobrecidas y de clase media que no tienen viviendas y van perdiendo las esperanzas de contar con la posibilidad de llegar a la ansiada casa propia.
No obstante, en la Casa de las Tejas creen que el problema podría comenzar a tener solución en el mediano plazo si el kirchnerismo relanza los planes habitacionales. Muchos de estos programas ya están adjudicados en toda la provincia.
La Nación tenía previsto financiar 12 mil viviendas en toda la provincia, seis mil para la Capital y otras seis mil en el interior. El Gobierno provincial adquirió los terrenos para este programa en la Capital. Mientras que en el interior fueron los municipios, y en muchos casos los propios adjudicatarios, los que hicieron esa inversión.
Pasaron más de cuatro años desde aquella promesa y no se puso ni un ladrillo. Ahora, por obra y gracia de las necesidades políticas de los K de consolidar su ambición de permanecer en el poder, es probable que antes de setiembre se relancen los programas habitacionales.
Fue una decisión política de la Nación paralizar los planes de vivienda, tal vez por la falta de recursos. Todo parece indicar que con el repunte de la economía –pero urgido por la ambición y la necesidad de levantar la imagen pública de su gestión– los Kirchner están estudiando relanzar estos programas sociales.
El gobernador Juan Schiaretti espera con ansiedad algún tipo de anuncio en este sentido. La falta de viviendas es uno de los reclamos más extendidos entre los cordobeses, tanto en aquellos de la clase media como en los sectores más carecientes.
La política partidaria siempre está presente cuando de construir viviendas se trata. Vastos sectores están pendientes de estos posibles anuncios, pero seguramente deberán esperar hasta que se acerque el momento de desempolvar las urnas.

