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"La oposición no debe ir atomizada ni toda junta"

Considera que la UCR tiene que ir en alianza con los socialistas y no con el PRO. Dijo que los K van por la reforma y la "Cristina eterna".

13 de enero de 2013 a las 12:01 a. m.
Horacio Aizpeolea y Mario Fiore
"La oposición no debe ir atomizada ni toda junta"
Advertencia. Ricardo Alfonsín dijo que la idea de ponerle “Raúl Alfonsín” al predio de la Rural puede ser una maniobra del Gobierno en su presión a la Justicia (La Voz/Archivo).

Ricardo Alfonsín admite que dialoga con Hermes Binner para construir un espacio socialdemócrata y da por terminada su alianza con Francisco De Narváez. Además, descarta cualquier acercamiento con Mauricio Macri. Dice que este año se debe repetir el escenario de 2009, con dos grandes polos opositores, para impedir que el kirchnerismo pueda avanzar en la re-reelección. "Buscan constitucionalizar todo lo que vienen haciendo", advierte. –¿Está trabajando en un acuerdo con Margarita Stolbizer y Binner para este año? –Tenemos conversaciones. Creo que lo más conveniente si queremos ganarle al oficialismo este año, es construir una alternativa desde posiciones que reúnan valores republicanos, democráticos y socialdemócratas. Que sea capaz de salvar del descrédito a la que la está sometiendo el Gobierno a la idea de que la política debe intervenir en los aspectos fundamentales de la sociedad, entre otras cosas, la economía. El Gobierno está poniendo en riesgo esta idea y puede en consecuencia reinstaurarse la filosofía que dominó las políticas que se aplicaron en los '90. Con el FAP tenemos conversaciones preliminares. –¿Este diálogo con el FAP da por terminada su alianza con De Narváez? –Con el peronismo disidente. Son circunstancias muy distintas. Era un acuerdo limitado a la provincia de Buenos Aires. No dio los resultados que nosotros creíamos. Fue un error pero no una concesión en términos de programas. –¿Por qué fracasó esa alianza? –Por muchas razones, no sólo por nosotros. La sociedad seguía apostando al oficialismo debido a la situación económica que se vivía, con mejoras sociales importantes. Las elecciones no se ganan, se pierden. Era difícil ganarle al oficialismo en ese contexto. –¿Va a ser candidato a diputado? –El candidato de un partido político debe ser aquel que mejor reúna dos condiciones: el que más garantía dé en términos programáticos, y el que más garantía dé en términos electorales. Si hay alguien que reúne esas condiciones yo voy a ser el primero en proponerlo. Pero, sí, claro que me interesa seguir representando al partido. –El intendente de San Isidro, el radical Gustavo Posse, ha dicho que Mauricio Macri es el opositor mejor posicionado y en Córdoba Oscar Aguad no oculta su acercamiento al PRO. –No lo oí a Posse decir eso. Sí lo oí decir que es necesario un acuerdo con el PRO, con el FAP y con todas las fuerzas políticas. Yo creo que esto es poco viable, poco realista. –¿Por qué? –Ir todos los opositores juntos demostraría una gran inconsistencia programática. La gente sabe que no se trata solo de ganar sino de gobernar. Las contradicciones se manifestarían al poco tiempo. También sería funcional al Gobierno ir todos separados. Hay que construir el escenario de 2009, con dos oposiciones fuertes, una más liberal y otra de tipo socialdemócrata. Al oficialismo se le ganó así. Nosotros tenemos que recrear un frente que reúna a los radicales, a los socialistas. No es racional que compitan entre sí los que piensan igual. –El oficialismo tiene grandes expectativas electorales: apunta a recuperar bancas perdidas en 2009 y así lograr la mayoría parlamentaria que habilite una reforma constitucional. –Creo que es más grave que eso. No creo que la pretensión reformista se limite a eliminar la cláusula que impide una reelección indefinida. Eso es muy importante para ellos porque resuelva la sucesión siempre tan conflictiva dentro del justicialismo y con esta versión 'frentevictorista'. Yo creo que van por mucho más. –¿Por ejemplo? –Constitucionalizar todo lo que vienen haciendo. Pretenden un diseño constitucional que resulte a la eternización no ya de Cristina, sino del partido de gobierno. Por ejemplo podrían constitucionalizar los superpoderes, las facultades delegadas, el unitarismo fiscal y la concentración de recursos en el gobierno central en contra de la autonomía de las provincias, o constitucionalizar el manejo de los medios públicos como lo están haciendo. –¿Qué le pareció la acusación que hizo la Presidenta contra su propio partido, el justicialismo, de haber participado en los saqueos de 1989, que padeció el gobierno de su padre? –Me parece que lo está haciendo porque piensa que le conviene tirarle flores al radicalismo, en términos electorales. Primero hay que decir que los saqueos no son nunca espontáneos, siempre hay un nivel mínimo de organización. Si la Presidenta tiene pruebas, que las aporte. Yo lamentablemente nunca las tuve. Si yo tuviera pruebas de que hay acciones que pueden poner en peligro la paz social no tardaría 20 años en decirlo. –¿Qué opina de que al predio de la Rural le pongan el nombre de su padre? –No sé de dónde eso. Nosotros criticamos mucho la venta del predio durante el menemismo. Pero es la Justicia la que debe decidir si hubo precio vil y si la venta estuvo mal; no es posible hacer justicia por mano propia, si no, estamos en la ley de la selva. Por eso, no me gustaría que se use la figura de Raúl Alfonsín para ponerle nombre a un predio desconociendo la decisión que sí o sí debe resolver la Justicia. –¿Cómo evalúa que Macri pueda ser candidato en provincia cuando es mandatario de Capital Federal? –Yo no entiendo realmente eso. Cuando dijeron que ingresaron a la política para construir algo nuevo criticaban estas prácticas en la que incurren los partidos tradicionales. Todo eso, cuando lo protagoniza alguien que quiere ser candidato a presidente, me parece que es malo.