La mesa de café, sin su actor principal
El sábado pasado, Néstor Kirchner y Cristina visitaron Río Gallegos. Como en los viejos tiempos, cuando eran el matrimonio gobernante en la provincia, estuvieron en sus lugares preferidos.
El sábado pasado, Néstor Kirchner y Cristina visitaron Río Gallegos. Como en los viejos tiempos, cuando eran el matrimonio gobernante en la provincia, estuvieron en sus lugares preferidos. En ese marco, se reencontraron con personas queridas que hacía mucho tiempo no veían. El ex presidente volvió a cumplir una rutina que lo hacía feliz: compartir con sus amigos de toda la vida una mesa de café en la confitería del Hotel Santa Cruz. El gobernador santacruceño, Daniel Peralta, le comentó ayer a La Voz del Interior que lo notó feliz y distendido al ex presidente como hacía mucho tiempo no lo veía. "Pero, sin saberlo, se estaba despidiendo", afirmó el mandatario provincial, con los ojos llorosos.La mesa de café de los sábados "en el Santa Cruz" fue casi un acto religioso para Kirchner durante dos décadas. Esa costumbre la fue perdiendo en los últimos cinco años, cuando Cristina decidió trasladar el hogar familiar en Río Gallegos y llevarlo a la nueva residencia en El Calafate.El ex presidente aprovechó su estadía en esta ciudad para ver a sus amigos del café. Pero tuvo un contratiempo. Como la visita fue imprevista, cuando llegó a la confitería del Hotel Santa Cruz, su mesa, en uno de los rincones del salón, junto a un ventanal que da a la calle 25 de mayo, estaba ocupada.Kirchner tomó con humor la situación. "Me están traicionando", dijo sonriente y se sentó con sus amigos en otra mesa del fondo. Allí les contó a sus íntimos una novedad que los dejó entusiasmados: pensaba armar nuevamente su casa en esta ciudad. Deseo que ya no podrá cumplir.

