"La base de sustentación de Cristina es volátil"
El politólogo Marcelo Leiras sostiene que el apoyo social a la Presidenta sube y baja con frecuencia. Considera que la oposición no levanta porque no habla de cosas concretas. Entiende que es difícil que de una protesta ciudadana surjan liderazgos claros.
Estudioso desde lo académico del funcionamiento de los partidos políticos, Marcelo Leiras integra una camada de politólogos que analiza el funcionamiento institucional desde lo concreto.
Con un lenguaje sencillo, Leiras plantea lo volátil del sistema político argentino, con el espacio no peronista vacío y una cambiante valoración ciudadana de la gestión de Cristina Fernández de Kirchner. Además, descree de la capacidad que pueden tener las protestas ciudadanas para generar estructuras y liderazgos políticos. Estuvo hace unos días en Córdoba, invitado por la Facultad de Ciencia Política de la Universidad Católica de Córdoba.
–¿Cómo caracteriza el sistema de partidos hoy en Argentina?
–Hay una continuidad en una tendencia que viene de 1999. Y un intento de cambio al menos dentro del PJ. El vacío que dejó el radicalismo en 2001 sigue sin ocuparse y ahí está el problema del espacio no peronista, en especial en las provincias grandes. A consecuencia de ello se consolida la hegemonía del justicialismo, más allá de las divisiones, por ausencia de adversarios. Quedó claro en la elección de 2011 cómo se consolida la hegemonía del PJ en cuanto a la cantidad de gobernaciones que gana. Lo que se ve es un intento de la Presidenta y sus seguidores de armar una organización nacional, con gente propia en cada una de las provincias. Ya lo intentaron otros presidentes pero no lo lograron.
–Unidos y Organizados, que aparece ahora como la columna vertebral del kirchnerismo, apunta a una cuestión clave de la simbología peronista, al menos en cuanto a su denominación.
–En el peronismo cuando se nombra un valor es porque tienen un problema con ese valor. Cuando celebran el Día de la Lealtad es porque, justamente, tienen problema con las lealtades. Cuando hablan de Unidos y Organizados es porque no están tan unidos ni organizados. Así y todo, el espacio del Frente por la Victoria es el más importante desde Renovación y Cambio en 1983. Tiene el problema de que es muy volátil, y depende de la popularidad de la Presidenta. Hace un año, sacó 54 por ciento de los votos; 10 meses antes no tenía esa adhesión, y hoy seguramente tampoco tiene tanto apoyo. Con lo cual, la base de sustentación es volátil. El otro límite son los gobernadores, en especial los jóvenes, como (Jorge) Capitanich, (Juan Manuel) Urtubey o (Sergio) Massa, que tienen liderazgos fuertes en sus distritos y ponen un freno a las aspiraciones de Cristina.
–La volatilidad no sólo es para el oficialismo. La oposición, la última vez que se midió electoralmente, perdió por la mayor ventaja de la historia.
–La oposición no levanta. Discute cuestiones abstractas y formales, como los temas institucionales. Con eso no se generan vínculos fuertes. Nos interesa a los politólogos. La división de poderes, la calidad institucional no generan adhesiones. No se sabe lo que dice la oposición de la paridad cambiaria, de la inflación, del desarrollo económico.
–Los partidos no tienen casi estructuras formales, casi no hay canales de participación, la actividad en las sedes partidarias es nula. ¿Eso tiene un impacto?
–Los desarrollos territoriales son muy importantes en cuanto al vínculo con los electores, pero tienen un costo. Esa gente quiere cosas y hay que conseguir contratos para bancarlos. No es un recurso que se pueda generar en valor.
–¿Cómo deben ser leídas protestas como las del 8-N? ¿Son sólo expresión de malestar o pueden ser el germen de movimientos políticos?
–En la ciudad de Buenos Aires había asambleas en todos los barrios en 2001-2002. Había gente que decía que surgían de allí nuevas organizaciones con la pretensión de reemplazar todo un sistema de partidos. Y se diluyeron en pocos meses. Vivir en una sociedad es raro, algo bastante complejo. Generar liderazgos, confianza, representación no es tan sencillo.
–¿Cree que lo del tercer mandato es un elemento discursivo de cohesión para evitar fugas anticipadas o es un intento real por mantenerse en el poder?
–Te sirve para protegerte, pero si sale, sale. Menem lo hizo para mantener la cohesión, pero si pasaba, pasaba. Hay muchos de los que la apoyan que creen que eso estaría bien. A mí me parece mal que haya reelecciones indefinidas. Como ser, en las defensas de las reelecciones de Chávez en Venezuela se hacía un relato celebratorio del golpe de Estado de 1992, lo que me parece muy mal. La política es algo competitivo y todos deben tener la chance de que alguna vez les pueda tocar. Si la oposición sabe que no le va a tocar, juega a otro juego, y eso se transforma en riesgoso.
Perfil
Cargos. Es director de las carreras de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad de San Andrés. Investigador adjunto del Conicet. Se ha desempeñado como consultor del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, Unicef, OIT y Fundación Ford.
Temáticas. Ha analizado la evolución de la organización interna de los partidos políticos, los determinantes de la nacionalización de los sistemas de partidos y la eficacia política de las organizaciones de la sociedad civil. Publicó el libro Todos los caballos del rey: la integración de los partidos y el gobierno democrático de la Argentina, 1995-2003, además de otras publicaciones sobre las relaciones entre el Estado y la sociedad civil.

