Juran que no es un perro, pero ladra, y en portugués
Hace varias semanas trascendió que el secretario de Comercio, habría conminado verbalmente a varios importadores. Adrián Simioni.
Empezó moviendo la cola. Hace varias semanas trascendió que el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, habría conminado verbalmente a varios importadores, en particular a supermercadistas, para que comiencen a reducir sus importaciones, en particular de alimentos que se produzcan en el país.
Con los días, se lo vio babear desde China y mostrar sus cuatro patas peludas en Europa. Varios gobiernos se quejaron de un presunto proteccionismo argentino, pero la administración de Cristina Fernández asegura que no se trata de un perro. La semana pasada, en España, donde justamente se reunieron los presidentes europeos y de América latina para retomar una agenda de libre comercio, Cristina Fernández tuvo que dedicarse a desmentir que Argentina fuera a limitar las importaciones.
La ministra de Industria, Débora Giorgi, dijo lo mismo, aunque aclaró que Argentina protegería sus sectores productivos. El ministro de Economía, Amado Boudou, reiteró la idea y además llamó a "no ser ingenuos" porque "todos los países hacen lo mismo". Todos descalificaron el trascendido sobre la supuesta orden verbal de Moreno a importadores.
Ayer, la bestia se hizo escuchar desde Brasil. Y pareció un ladrido. Funcionarios y empresarios brasileños dijeron que notan que sus tradicionales importadores argentinos están enviando menos órdenes de compra y que hay anulaciones de órdenes previas.
No todo es igual. Eso de que "todos los países hacen lo mismo" tiene una parte de verdad, pero es relativo. El viceministro de Comercio de China, Jiang Yaoping, sostuvo la semana pasada que de 2007 a 2009 Argentina duplicó los casos de medidas antidumping contra exportadores de su país. Y que el 64 por ciento de todas las medidas de ese tipo tomadas en América latina se originó en Buenos Aires.
Lo que también sería una novedad en el comercio internacional sería la modalidad de ya no escribir resoluciones ni decretos, sino de dictarlos verbalmente -se supone que atemorizando al importador- para que no queden rastros. Un verdadero Estado en las sombras, paralelo, informal. Póngale el nombre que quiera.
De ser así, sería una contradicción con los frecuentes llamados de la Presidenta al respeto de la legalidad, tanto dentro del país como en el plano internacional. Sin ir más lejos, anteayer lo volvió a proclamar ante los presidentes que la acompañaron en el festejo del Bicentenario.
Cuando el dólar era tan competitivo que el mundo parecía dispuesto a dejar sin alimentos a la Argentina, Moreno hizo lo mismo que estaría haciendo ahora, pero con los exportadores.
Ahora, esa competitividad cambiaria está en vías de extinción y lo que crecen son las importaciones. Por eso, en el primer cuatrimestre, el superávit comercial se redujo 30 por ciento respecto del mismo período de 2009.
No siempre las importaciones son malas, porque en gran medida son de bienes de capital. Y eso significa inversiones. Ayer, la consultora del economista Orlando Ferreres informó que la inversión bruta interna aumentó 14,6 por ciento comparado con igual mes de 2009.
Justo cuando se arriman esas inversiones tan necesarias para resolver en serio muchos problemas, sería una lástima que los ladridos las ahuyentaran.

