Juez admitió la caída, pero ya habla de 2015
Felicitó a los "ganadores", sin nombrar a De la Sota. Defendió que sigue siendo mayoría en Capital.
"Nobleza obliga. Así como hace cuatro años, las lágrimas nos brotaban porque nos robaban, hoy no es de menos hombre reconocer que perdimos y que hay un legítimo ganador. Seguiremos trabajando a partir de esta misma noche para encontrar la adhesión de este pueblo que hoy no nos acompañó". Ni el escasísimo cinco por ciento de mesas que se llevaba escrutado anoche cerca de las 22.30, empujó a una reacción diferente o a la más mínima especulación. El triunfo de José Manuel de la Sota fue tan claro y contundente, que el postulante del Frente Cívico, Luis Juez, ingresó al búnker que su fuerza había montado en el Hotel Sheraton dispuesto a reconocer rápidamente la derrota.Así lo hizo, apoyado en los datos que a esa hora se conocían de los sondeos en boca de urna y del relevamiento propio en base a mesas testigo. Juez, acompañado por su vice Marcelino Gatica y buena parte de sus colaboradores, se apuró a señalar que, de acuerdo a sus cálculos, perdía por ocho puntos de diferencia con De la Sota y ganaba a su vez por siete en la Capital. Datos anecdóticos. El desagregado de números mostrará hoy en detalle la magnitud del triunfo del PJ.Pero el impacto político se palpaba en el búnker juecista. Nadie esperaba tan clara diferencia en favor del oficialismo, aunque no hubo reproches de ninguna índole."Como toda persona de bien, honorable y decente, decimos que cuando nos robaron, nos robaron, y cuando perdimos, perdimos. Cuando nos toque ganar, vamos a festejar como corresponde", dijo Juez sin buscar demasiadas vueltas.Intentó mostrarse entero y políticamente correcto, por eso mandó sus "felicitaciones" a los ganadores, aunque no mencionó por su nombre a De la Sota o al PJ. "Los felicitamos. No compartimos nada con ellos. Tenemos otra idea, otros valores. Pero nos ganaron", reconoció.Aunque en el salón había amplísima mayoría de periodistas, un puñados de dirigentes y casi nada de militancia, el líder del Frente Cívico intentó levantar cabeza. Dijo sin vueltas que dentro de cuatro años intentará de nuevo ser gobernador, reivindicó que su partido es una "cuña al bipartidismo" y se ilusionó con disputar el gobierno municipal el 18 de septiembre."Hoy mismo nos empezamos a preparar para otro agosto u octubre, en 2015", señaló, tras rescatar en un párrafo a su compañero Marcelino Gatica, de quien valoró su "lealtad".En cambio, sí soltó un par de reproches para los radicales que no acompañaron al Frente Cívico. "Les dijimos con claridad que era la oportunidad para terminar con una forma de hacer política. No nos creyeron. Algunos dirigentes tendrán que dar explicaciones", aseguró, como buscando responsables fuera de su propia fuerza.Luego fue el turno del candidato a presidente por el Frente Progresista, Hermes Binner, quien vino a acompañar a Juez. El santafesino resaltó que "respetaba" la decisión de los cordobeses y reivindicó a Juez como parte de su proyecto. Incógnita a corto plazo El Frente Cívico perdió votos en todos los frentes. En el interior, le fue muy mal –incluso peor que en 2007– en Río Cuarto, Marcos Juárez y Villa María, pero el dato saliente es que tampoco se hizo fuerte en Capital. Si resulta real la proyección que le otorgaba 37 puntos en la ciudad de Córdoba, Juez habría caído sólo un punto en referencia a 2009, pero queda lejos de los 150 mil votos de ventaja que le sacó al PJ en 2007. Aunque en filas del Frente Cívico nadie lo admitía anoche, ese dato proyecta un panorama muy preocupante para los comicios municipales, donde la dupla Esteban Dómina-Daniel Juez ya no tendría asegurada una fuerte tracción de Luis Juez, además de enfrentar a candidatos posicionados desde hace tiempo como Ramón Mestre (UCR) y Olga Riutort (Fuerza de la Gente).

