Temas del día:

El intendente, entre dos fuegos

Las buenas “relaciones institucionales” lo pusieron a Mestre mucho más cerca de la Provincia que de la Nación. Ahora comienzan a llegar señales desde la Rosada. Virginia Guevara.

17 de febrero de 2013 a las 12:01 a. m.
El intendente,  entre dos fuegos

El intendente de Córdoba, Ramón Mestre, no pudo el viernes ocultar su incomodidad. El gobernador José Manuel de la Sota eligió su compañía para disparar durísimas críticas contra el Gobierno nacional. Mestre estaba ahí porque la Provincia le entregaba a la ciudad tres ambulancias y dos camiones. Pero venía de inaugurar el primero de los dos puentes que la Nación le financia a la ciudad en Villa Warcalde. Apenas una foto de la película de suspenso político en que se mueve la gestión municipal, que necesita en igual proporción del apoyo financiero de ambas administraciones en guerra y cuyo intendente aspira, además, a que su partido no sucumba electoralmente en medio de esa disputa Nación-Provincia que lo excede por completo.Hasta ahora, las "buenas relaciones institucionales" que reivindica Mestre han sido mucho más asiduas con la Provincia que con la Nación. Los juecistas sólo ven en esa realidad la evidencia de un pacto político que busca la extinción del Frente Cívico. Es una simplificación extrema, que también suele utilizar Olga Riutort para explicar por qué perdió la intendencia a manos de Mestre.Lo concreto es que los aportes de esa buena relación a nivel de gestión de la complicada agenda de la ciudad de Córdoba fueron módicos.Un refinanciamiento de deuda inicial, un adelanto de 10 millones de pesos cuando Mestre no podía pagar los sueldos y las obras anunciadas días atrás en la Legislatura: el prometido nudo vial de El Tropezón, el futuro parque en torno del Estadio Kempes y un CPC para barrio Jardín. Las mejoras anunciadas para las rutas provinciales (la Ricardo Rojas y los caminos a 60 Cuadras y a San Carlos) no implican un favor a la Capital sino el cumplimiento de una obligación propia de la Provincia sobre tramos casi intransitables.De la Sota y Mestre sí lograron avanzar –sin peleas públicas ni pleitos judiciales– en acuerdos que compensaron muy parcialmente los reclamos de coparticipación que encabezó la Capital: el municipio percibe más fondos en concepto de Fofindes; también comenzó a recibir las ambulancias que se habían prometido en 2011 a cambio de la absorción del servicio 136; y mañana se iniciará la pavimentación de 100 cuadras que pagará la Provincia en compensación de otros fondos que la ciudad no recibió cuando correspondía.Con la Nación, todo fue más lejano y dificultoso. No obstante, desde el municipio aseguran que comenzaron a recibir señales de que eso puede cambiar: el avance del puente de Villa Warcalde, el drenaje de fondos para algunas obras que ya le debían a Daniel Giacomino y las negociaciones para que el municipio pueda actualizar los 52 pesos del plan Vale lo Nuestro, son algunos de los hechos que alimentan el optimismo.El objetivo del intendente, no obstante, es ese flujo directo de fondos que promete Planificación Federal a los municipios amigos. Difícilmente esa categoría incluya a un intendente que se lleve bien con De la Sota. Esa realidad y las elecciones de octubre pondrán a prueba las dotes de equilibrista de las buenas relaciones institucionales que se adjudica Mestre.