El "índice Moyano" chocó contra la inflación real
Moyano arregló una pauta salarial del 24 por ciento, pero todo parece indicar que la suba de precios superará el 30 por ciento. Luis Kempa.
Con el guiño del Gobierno y en un intento por marcar la cancha de las paritarias, el líder de la CGT, Hugo Moyano, anunciaba el 30 de marzo último un acuerdo salarial del 24 por ciento para los camioneros. El escenario elegido para rubricar la paritaria fue el despacho de la presidenta Cristina Fernández en la Casa Rosada. Con esa foto, el Gobierno nacional y la CGT quisieron dar una señal a los gremios, la mayor parte de ellos enrolados, por convicción o por conveniencia, en el kirchnerismo.Pero el intento de fijar un "índice Moyano" del 24 por ciento para los sindicatos parece haber chocado con expectativas inflacionarias que superan la real evolución de los precios. Según la medición de mayo de la Universidad Torcuato Di Tella, la proyección de la inflación anual se sitúa en el 25 por ciento, aunque algunas consultoras arriesgan hasta un 30 por ciento.Nadin Argañaraz, titular del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), señala que en los primeros meses del año se advierte "una desaceleración de la inflación", pero indica que igualmente se sigue generando un escenario inflacionario que produce una "carrera precios-salarios".Dentro de este contexto, casi la totalidad de los gremios alude siempre al índice de "la góndola" a la hora de negociar paritarias, y descreen de los números que mide el Indec. Ante la incertidumbre, reclaman, para cubrirse, unos puntos más que la inflación que pronostican las consultoras privadas.Con pedidos de mejoras salariales que llegan al 42 por ciento –como en el caso de la alimentación–, las subas en paritarias promedian, a esta altura del partido, el 30 por ciento. Por caso, los bancarios cerraron en 29 por ciento; los metalúrgicos, en 26,5; los empleados de estaciones de servicios de Córdoba, en un 34,5, y los de frigoríficos, en 30 por ciento. Entre los gremios pendientes, figuran los mercantiles, que pelean por un 33 por ciento, y la alimentación, que va por un 42 por ciento.Aunque cerró en un 27 por ciento, el gremio de la construcción tuvo una tasa de incremento salarial en el primer trimestre del año del 35,8 por ciento interanual, según el Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción.Los aumentos salariales superiores a los índices reales de precios retroalimentan la inflación, pero no parecen ser la causa principal, según los economistas. "La raíz es la emisión monetaria que realiza el Gobierno, que termina convalidando la inflación", apunta Argañaraz. En este escenario, donde también juega el año electoral, el "índice Moyano" chocó con las expectativas inflacionarias que persisten y nadie acierta a frenar.

