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"Hay que frenar la criminalización de la libertad de expresión"

Frank La Rue, relator especial de las Naciones Unidas, cita la violencia contra comunicadores, la persecución judicial, los bloqueos a Internet y la concentración monopólica como amenaza a la prensa.

24 de abril de 2012 a las 12:01 a. m.
"Hay que frenar la criminalización de la libertad de expresión"
Palabra de experto. La Rue cree que la Web potencia a los medios de comunicación porque permite más circulación de contenidos.

Su nombre remite a lejanas geografías, a estas tierras europeas donde lo encontramos e invitamos a dialogar, antes de que diserte en la reunión de medio año de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Pero Frank La Rue es guatemalteco. Guatemalteco de cuerpo y alma. Claro que desde hace años viene trajinando aeropuertos para cumplir con su función de relator especial de las Naciones Unidas para temas de libertad de expresión. Puede vérselo en el sudeste asiático o en Centroamérica. O en alguna oficina en Estados Unidos o Europa. Esta vez, el encuentro es en Cádiz, en el sur de España. –Luego de varias décadas de consolidación, y de demostrar su eficacia durante las dictaduras que azotaron la región, el sistema interamericano de derechos humanos se ve cuestionado; paradójicamente, por gobiernos democráticos que se reivindican como progresistas. ¿Cuál es su reflexión al respecto? –Es la ironía. El sistema interamericano fue un baluarte de la democracia y de los derechos humanos en la época de las dictaduras, jugó un papel incuestionable y hoy, cuando supuestamente hemos avanzado en la cultura democrática en el continente, está siendo cuestionado. –¿A qué lo atribuye? –Son varios fenómenos confluyentes. Son cuatro grandes problemas que enfrenta la libertad de expresión en el mundo, que se repiten en el continente y que marcan la actitud de sus gobiernos. Estos fenómenos se derivan de dos matrices. Una es el avance de Internet, que a mi modo de ver, lejos de poner en crisis al periodismo tradicional, lo potencia, pero hace que todo circule más. Cualquier medio tradicional, radial, escrito o televisivo, circula por el mundo entero, en tiempo real. Y después de las movilizaciones en Túnez y Egipto, a los líderes políticos les entra pánico por los posibles efectos de la Red. La segunda matriz es el avance de gobiernos autoritarios, de derecha o de izquierda pero con mensajes populistas, irresponsables, que dicen a la gente lo que quiere oír, sin racionalizar programas de gobierno, sino apelando a las emociones. Y ahí entran en contraste con el periodismo serio, investigativo. Estos regímenes, con diferentes grados en el continente, van teniendo una reacción más violenta hacia la crítica. No aceptan que haya un medio o un periodista que investigue con seriedad y les haga ver sus errores. Avanzamos mucho en erradicar el delito de desacato, pero en lugar de esa figura se empiezan a usar contra los periodistas otros delitos, como la difamación, la calumnia o la injuria. La función pública va de la mano con el escrutinio público, con la transparencia, y ésta, con la crítica, que puede ser válida o no, pero es el contrapeso de una democracia. –¿Cuáles son entonces los cuatro fenómenos que afectan a la libertad de prensa y de expresión? –El primer fenómeno es un aumento de la violencia contra la prensa, no sólo con asesinatos, sino con cualquier forma de intimidación. Y una de las causas fundamentales es la impunidad que protege a los agresores. Por ello, estoy proponiendo un mecanismo de protección de periodistas, similar a los de protección física, legal y política de testigos en causas penales. El segundo fenómeno es la intimidación legal, la criminalización de la libertad de prensa, cuando se apela a las figuras de la difamación y de la calumnia. En Guatemala, crearon el delito de pánico financiero; en Argentina, la nueva ley antiterrorista, y en otros países, figuras contra la seguridad nacional. No pueden ser leyes ambiguas, utilizadas de manera arbitraria, porque así se convierten en mecanismos políticos de censura. –Se dice que las nuevas constituciones latinoamericanas, en especial las de Venezuela, Ecuador y Bolivia, dan marco legal a estas formas de intimidación. –Las constituciones en sí suelen no ser la causa de los males, sino las leyes que luego se dictan, o la aplicación de esas leyes. Que una constitución diga que un Estado tiene que protegerse contra el terrorismo es legítimo, pero el tema son las leyes que de allí se derivan. Es importante reconocer este fenómeno de criminalización de la libertad de expresión y comenzar a revertirlo. A esto se agrega el acoso judicial. Cuando a un periodista se le inicia una demanda, no se lo intimida sólo cuando va a la cárcel, sino con la presentación de la demanda, aunque sea insustancial. –Pasemos al tercero de los fenómenos. –El tercer problema es menos notorio, porque nuestros países tienen menos evolucionado Internet, pero todos los gobiernos están desarrollando mecanismos técnicos para infiltrar la Red, monitorearla, controlar los mensajes, bloquear información. Esto es tan ilegal como interferir una llamada telefónica y no debería ser hecho sin orden judicial. –¿Y el cuarto fenómeno? –Se vincula con los grandes monopolios de prensa, porque son contrarios a la libertad de empresa y a la libertad de expresión. Sea estatal o privado, el monopolio no permite a los ciudadanos tener pluralismo de opiniones, para forjar su propio criterio. Hay países donde todos los canales de televisión son del mismo grupo. No debemos permitir una excesiva concentración de medios privados, y tampoco que el monopolio sea de medios estatales o paraestatales. Esto termina en escándalos como los de News of the world , en Inglaterra, o el del magnate italiano Silvio Berlusconi, quien como gobernante planteó una ley al Parlamento para que se prohibiera la difusión de informaciones filtradas desde el Estado, en especial fotografías. Y sus razones tenía… –Una mezcla de monopolio mediático con concentración de poder político .–Exactamente. Y es muy probable que él vuelva al poder o que lo haga alguien de su confianza, lo que muestra los riesgos de este descontrol.