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"Hay que ejercitar la memoria y exigir justicia"

El titular de la Daia Córdoba reflexionó sobre el 18º aniversario del atentado a la Amia. La trama local del ataque está latente.

16 de julio de 2012 a las 12:03 a. m.
Redacción La Voz
"Hay que ejercitar la memoria y exigir justicia"
Víctimas. Teicher recordó a un niño de 5 años, que esa mañana pasaba frente a la Amia con su mamá.

"Dieciocho en hebreo se escribe jai, y jai significa vida", señaló Ernesto Bernardo Teicher, presidente de la filial Córdoba de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (Daia). "Vamos a hacer el acto por la vida, por la memoria, por la paz y por la justicia". El miércoles próximo se cumplen 18 años del atentado a la Amia (Asociación Mutual Israelita Argentina), perpetrado en la mañana del 18 de julio de 1994, que causó la muerte de 85 personas. Hasta ahora, la Justicia no condenó a nadie por el atroz ataque que sacudió el barrio porteño de Once.La voladura de la Amia, que además de las muertes causó centenares de heridos, fue el segundo atentado del terrorismo fundamentalista islámico sufrido en el país, después de la voladura de la Embajada de Israel, el 17 de marzo de 1992.En conmemoración, pasado mañana se realizará un acto en la ciudad de Córdoba, en la explanada del Cabildo, a las 12.En diálogo con La Voz del Interior, Teicher destacó la importancia de ejercitar la memoria y exigir justicia. –¿Cómo se reflexiona hoy, a 18 años, sobre el atentado a la Amia? –Fue un atentado tremendo, no solamente a la comunidad judía, sino a todos los argentinos. Es una grieta que se metió en la sociedad y generó una ruptura del entretejido social. Y justamente es este el efecto que busca el terrorismo. Porque el primer efecto que causó, tremendo y atroz, fue las muerte de 79 argentinos y seis bolivianos. Pero el efecto prolongado es el terror, el miedo, la disgregación de la sociedad; es el efecto secundario más potente. Y este es el motivo de la necesidad de ejercitar la memoria. Para que esta disgregación que produjo, con el trabajo para la sociedad y con la sociedad, se pueda ir cerrando para tener un futuro mejor. –¿Cuál es el objetivo del acto que se hará el miércoles? –Hacer ejercicio de la memoria y exigir justicia. En primer lugar, ejercitar la memoria para que esto no vuelva a ocurrir. Por eso este acto es una invitación a toda la sociedad, para que nunca más ocurra un hecho de estos. Y también, para recordar a las víctimas, porque de esa forma las mantenemos vivas. Uno de los casos que más me impactó siempre es el de Sebastián Barreiro, de cinco años, que esa mañana pasaba frente a la Amia con su mamá, iban camino al Hospital de Clínicas. Su familia cuenta que Sebastián tenía una personalidad muy linda: él decía que quería ser presidente para darle mucha plata a los jubilados. Ese día, su mamá se salvó, pero él no. Si tomamos la dimensión de esto, y así en cada caso, ¿qué es lo que hemos perdido, además de la vida de este chico? Perdimos lo que este chico podría haber sido para la sociedad.Con nuestra presencia en el acto, al decir presente, lo estamos recordando a él, a esta criaturita con esas ideas tan fuertes, y a todas las víctimas. –Y en cuanto al reclamo de justicia, ¿qué expectativas tienen de que se condene a los culpables? –El caso tiene dos aspectos. Uno es el internacional, en el que la Justicia investigó y determinó la conexión con el exterior. Se han pedido las extradiciones de quienes se consideran que pueden estar implicados pero no hay avances porque no se entregan estas personas.Con respecto a la conexión local no hay avances, y este es un gran peligro, porque esta urdimbre que permitió que se realizara el atentado está latente dentro de la sociedad. Y esto evidentemente no trae paz ni al espíritu de los familiares de la víctimas ni a los argentinos. El trabajo de esta urdimbre local es un trabajo negativo para la sociedad y sobre el que no se está avanzando para detectarlo. Juicios pendientes. En el ámbito judicial, se iniciaron los trámites para elevar a juicio oral la parte de la causa validada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación y que tiene como imputado al ex reducidor de autos y actual abogado Carlos Telleldín, quien está excarcelado y sigue acusado por haber sido el último poseedor de la camioneta Trafic que fue acondicionada y usada como cochebomba ese día. En forma paralela, el Tribunal Oral Federal 2 comenzó a tramitar el juicio que hará en un futuro –aún sin fecha– al ex presidente Carlos Menem, al ex titular de la Secretaría de Inteligencia (Side) Hugo Anzorreguy, al ex titular de la Daia Rubén Beraja, entre otros, en dos causas por irregularidades en la investigación del atentado que fueron unificadas por los jueces, informó Télam.Se trata de dos pesquisas enviadas a juicio de manera separada por el juez federal Ariel Lijo: una por el pago ilegal de 400 mil dólares por parte de la Side a Telleldín a cambio de una confesión que involucró a cuatro policías bonaerenses en el atentado, quienes pasaron casi una década presos hasta que fueron juzgados y resultaron absueltos.La otra pesquisa fue por el encubrimiento de la pista de investigación que llevaba a la familia de origen sirio Kanoore Edul, ya que se consideró que desde lo más alto del Gobierno menemista se dio la orden de frenar esta parte de la pesquisa porque los sospechosos eran amigos de la familia Menem.Por esta última causa, conocida como la "pista siria", está procesado por supuesto encubrimiento el ex presidente Menem junto a Anzorreguy, Galeano y el ex jefe de la Policía Metropolitana y ex jefe de la Unidad Antiterrorista de la Policía Federal, Jorge Palacios.Los jueces del Tribunal Oral Jorge Gorini, Néstor Costabel y Pablo Bertuzzi resolvieron juzgar juntos los dos hechos.