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Gasto inflexible: seis de cada 10 pesos van a salarios

En lo que va del año, la incidencia de los sueldos no bajó de ese parámetro. El cálculo no muestra aúnun 12% de aumento que falta cobrar.

14 de noviembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Gasto inflexible: seis de cada 10 pesos van a salarios

A medida que avanza el mandato del intendente de Córdoba, Daniel Giacomino, se ratifica el dato de que no alcanza con una ordenanza para modificar ecuaciones económicas de la administración y bajar súbitamente el gasto salarial hasta situarlo en un techo máximo del 50 por ciento de las erogaciones totales, como pretende la actual gestión. La ejecución presupuestaria del municipio muestra que, al 30 de septiembre pasado, la masa salarial pagada fue de 792,8 millones de pesos. Sobre un total de gastos de 1.331 millones de pesos (no se computan 53 millones no reintegrables que llegaron desde la Nación), ese número arroja una incidencia del 59,53 por ciento.Hay que aclarar que en la masa salarial apuntada está incluido solo el primer tramo del último aumento logrado por los empleados municipales: se trata de un tres por ciento, que ya se liquidó a mediados de septiembre. En cambio, las cuentas todavía no acusaron el impacto del seis por ciento que se pagará en diciembre y otro seis por ciento en febrero próximo, aunque claramente se trata también de gasto correspondiente al ejercicio 2010.La reducción de la incidencia salarial en el gasto es mínima en comparación con la medición de ese mismo indicador al 31 de abril último, cuando dio un 59,53 por ciento.La ratificación de ese dato marca un fuerte ajuste respecto a abril de 2009, cuando se destinaban a sueldos 7,2 pesos de cada 10 que ingresaban al municipio. Pero luego de la reducción que logró Giacomino el año pasado, el gasto salarial parece haberse estancado en la media histórica que admiten haber tenido gestiones municipales de todos los colores políticos, incluidas las radicales de Ramón Mestre y Rubén Martí, que el actual intendente siempre reivindica.El tema es que ese índice de casi el 60 por ciento, sobre el cual se posan muchas miradas, todavía está lejos del tope que Giacomino se autoimpuso por ordenanza, para bajar la masa salarial al 55 por ciento del gasto este año y al 50 por ciento en 2011. Esa premisa ni siquiera se cumplió en 2009, cuando el tope era más generoso: el 60 por ciento; hay fuertes indicios de que tampoco se respetará este año; y el presupuesto de 2011 da cuenta de un altísimo optimismo oficial a la hora de calcular ingresos para poder bajar la incidencia proporcional de los sueldos.Para no pagar el costo político de dar marcha atrás en una medida que él mismo impulsó pero que no evidencia ninguna utilidad práctica, Giacomino desoyó algunas sugerencias de sus colaboradores para derogar la ordenanza de tope salarial. Así, nadie imagina cómo hará para salvar su responsabilidad por eludir esa norma, lo que hace un año le trajo aparejada una denuncia penal que formuló el edil Mario Rey (UCR).