G-20: Cristina pidió que no haya ajuste
La declaración final contiene un compromiso para reducir a la mitad los déficits públicos en los países avanzados en 2013.
Buenos Aires. Aunque la Cumbre del G-20 (el club de los 20 países más poderosos del mundo) concluyó ayer con un acuerdo para establecer metas concretas de reducción de déficits fiscales y deudas públicas, la presidenta Cristina Fernández influyó para que se incluya una cláusula para que la retirada de estímulos fiscales que eso implica no ponga en peligro el crecimiento y el empleo digno.
El compromiso para el ajuste fue sugerido por Canadá, que propuso una reducción de los actuales déficits a la mitad para 2013, aunque eso sólo será vinculante para los países avanzados.
La posición de Argentina y de los países latinoamericanos (Brasil y México) "contra el ajuste" fue planteada como si fuera contradictoria con el compromiso finalmente adoptado, cuando lo cierto es que justamente los desequilibrios fiscales de varios países europeos son los que desencadenaron la actual crisis europea, poniendo en riesgo su crecimiento.
Fernández tuvo incluso un cruce de argumentos sobre el tema con el francés Nicolas Sarkozy, sobre el cual la Presidenta se explayó al finalizar la Cumbre.
Sarkozy dijo que los representantes de América latina-que rechazan el ajuste implementado en la Eurozona- no sabían del "hostigamiento" que tenía el euro y que llevó a varias naciones a implementar fuertes medidas de recorte.
Fernández contó que entonces pidió la palabra. "No es de buen tino interpelar a alguien porque no se está de acuerdo con lo que se dice", sostuvo, y para aclarar que a la Argentina le interesa la salud del euro porque tiene parte de sus reservas monetarias en esa moneda.
La jefa de Estado se había explayado sobre las consecuencias que tuvieron para la Argentina las medidas de ajuste implementadas por el gobierno de Fernando de la Rúa y que derivaron en la crisis económica, social y política de 2001.
"Me mencionó y me vi obligada a contestar", argumentó Fernández. La Presidenta le advirtió a Sarkozy que la Argentina está interesada en la situación del euro porque tiene "reservas en el Banco Central en esa moneda", y agregó que a ella le preocupa "la estabilidad de Francia".
"Estoy segura de que Sarkozy no tiene ni un peso (argentino) en su Banco Central", ironizó ante la prensa.
Según Fernández, también el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se expresó en igual sentido porque teme que los ajustes en Europa puedan generar nuevamente recesión de la economía global.
"En América latina podemos dar cátedra de hostigamiento y embargo" como consecuencia de las crisis pasadas, le retrucó la jefa de Estado al presidente francés.

