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Una experiencia buena que no se puede extrapolar

Excepto mínimos errores de comprensión por parte de algunos electores, la aplicación de la boleta única para la elección municipal de Colonia Caroya resultó muy positiva. Javier Cámara.

04 de julio de 2011 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Una experiencia buena que no se puede extrapolar

Excepto mínimos errores de comprensión por parte de algunos electores –que seguramente se corregirán con la experiencia–, la aplicación de la boleta única para la elección municipal de Colonia Caroya resultó muy positiva. Pero, por diversos motivos, ese resultado satisfactorio no se puede tomar como un anticipo o una proyección de lo que ocurrirá en la elección de gobernador del 7 de agosto, cuando en toda la provincia se utilizará boleta única.Hay varios elementos que fundamentan este análisis. El primero que salta a la vista es numérico: con 14.300 electores, el padrón de Colonia Caroya equivale sólo al 0,6 por ciento del provincial, que tiene más de 2,5 millones de votantes. En Caroya, una pequeña ciudad que, como muchas otras del interior provincial, conserva características de pueblo, el electorado es más homogéneo, ordenado y respetuoso para con las responsabilidades cívicas que el que abarca a toda la provincia y que incluye el diverso y complicado universo de votantes de la Capital.En la elección de ayer, salvo los 200 electores que creyeron que había que votar por un candidato tachando las caras de los otros dos, la mayoría llegaba a la mesa de votación sabiendo cómo funciona el nuevo mecanismo.En el padrón provincial, si se permite la expresión, hay de todo: los que con seguridad ya conocen a esta altura cómo es el nuevo instrumento de votación y otros que ni siquiera saben qué es la boleta única.Cuántos son estos últimos y cómo responderán el 7 de agosto a la "sorpresa" del nuevo sistema de votación es una incógnita que no se puede prever con certeza absoluta.Para que no hubiera sorpresas, en Caroya tomaron precauciones. En la reforma de su Carta Orgánica y del Código Electoral, incluyeron la obligación de hacer elecciones internas abiertas, simultáneas y obligatorias para los partidos, algo que los legisladores provinciales –por decisión de la mayoría– se negaron a hacer.El 10 de abril, cuando en la provincia recién se comenzaba a hablar de boleta única, los caroyenses aplicaron un sistema similar con muy satisfactorios resultados, a pesar de que no eran pocos los candidatos (tres justicialistas, dos radicales y un juecista).En la elección de ayer, la boleta única tenía menos candidatos que entonces (sólo tres opciones posibles), así que hasta el escrutinio se simplificó. Los presidentes de mesa abrieron las urnas y desplegaron las boletas en un pequeño escritorio, en cinco "montoncitos" (tres para los votos de cada uno de los candidatos y dos para los votos en blanco y nulos). Con estos cuidados, en promedio, demoraron 50 minutos en saber el resultado. En los comicios para gobernador, la boleta única tendrá 14 opciones partidarias y 64 casilleros entre los que se podrá elegir. Por ese motivo, la boleta será un poco más grande que una página de este diario y escrutarlas implicará un desafío mayúsculo.En resumen: a pesar de la profusa campaña mediática que el Poder Judicial está realizando, sigue siendo una incógnita lo que ocurrirá el 7 de agosto.