Expectativa y desazón en el búnker
Nunca se conocieron los resultados de las mesas testigo. No hizo falta.
En cinco horas, hubo un viaje entre la expectativa sostenida y la desazón más profunda, indisimulable en el tono y en la evidente resignación de su candidato, Luis Juez, al hablar para reconocer la derrota en el búnker ubicado en el subsuelo del Sheraton Hotel. Cuando a partir de las 17.30, los periodistas comenzaron a poblar el salón con sus cámaras, cables y micrófonos, unos pocos dirigentes del Frente Cívico estaban ahí. Los legisladores electos Ricardo Fonseca, Santiago Clavijo y Rubén Borello llegaron para esperar las anunciadas 331 mesas testigo dispuestas por el juecismo. Los minutos comenzaron a pasar y la única novedad concreta eran los boca de urna que revelaban el contundente triunfo de Unión por Córdoba. Borello una y otra vez se esforzaba por explicar que ese sistema falló en Santa Fe.Con Juez siguiendo la elección desde su casa, las horas fueron eternas para dirigentes y periodistas que pasaron la tarde a fuerza de café y madalenas. Pasadas las 21, Hermes Binner llegó al hotel y se alojó en la habitación 1105. Media hora después, ingresó Luis Juez. Las cartas, a esa altura, ya estaban echadas.Algunos se abrazaban emocionados, tal vez sin comprender qué había fallado. Otros, miraban resignados al vacío. Juez puso punto final a la vigilia y deslizó la idea de dar batalla por la intendencia. Cuando se iban las últimas persona, Juan Pablo Quintero, vocal del Ersep, reconoció su asombro por la madurez de Juez frente a la derrota. Una candidata a legisladora preguntaba si tenía chances de entrar. Allí terminó la noche.

