Esos oscuros fondos que nadie quiere controlar
Hay cuestiones alejadas de los asuntos domésticos y de la preocupación central de la gente, pero que son temas angulares para pensar en transparencia en la actividad política: la recaudación, el manejo y el control de los fondos de campaña. Roberto Battaglino.
Marcelo Falo no tiene el monopolio de los escándalos indignantes de la política provincial, ni mucho menos. Pero tiene la puntería de quedar envuelto en aquellos que generan una alta sensibilidad social: a la gente de a pie, le molestan los largos trámites para tener una conexión de electricidad, reniega para pagar multas de tránsito, le significa un peso importante tener retrasos en deudas de cualquier tipo. Sin duda pasan cosas graves en la política que no tienen el impacto que tienen los sucesivos casos Falo. Por caso, el último legislador provincial que renunció acorralado por un escándalo fue el juecista Miguel Ortiz Pellegrini, quien, nada más y nada menos, violó la Constitución provincial al litigar contra el Estado siendo parlamentario. Y sigue trabajando al lado de Luis Juez en el Senado, sin generar la repulsa ciudadana. Es probable que la sociedad tenga comportamientos que están más relacionados con las cuestiones domésticas que con aquellas abstractas, sin considerar la gravedad. Y una de las cuestiones alejadas de los asuntos domésticos es un tema angular para pensar en transparencia en la política: la recaudación, el manejo y el control de los fondos de campaña. Es altamente probable que se trate de meras y causales coincidencias temporales, pero conviene refrescar un par de fechas: de la andanada de cheques rechazados que obligó a Falo a dejar su banca, el primero que aparece en los listados del Banco Central es del 6 de octubre pasado (el banco minorista lo debe haber rebotado unos días antes); el 1º de octubre, el dirigente delasotista reunió a sus seguidores para definir el lanzamiento de su precandidatura a intendente de la ciudad de Córdoba, que se formalizó con un acto el 15 de ese mes.Falo estaba asfixiado ya en lo financiero cuando empezó a trabajar con fuerza por una postulación, que supuestamente le debería insumir tiempo y gastos, con el consecuente alejamiento del objetivo de honrar sus deudas.Hace unos 10 días, se produjo un cruce entre los precandidatos a intendente del peronismo, vinculado al manejo de dinero. Los protagonistas fueron responsables de administrar importantes caudales de fondos públicos en el poder. Así, Olga Riutort acusó a varios precandidatos alineados con José Manuel de la Sota, entre ellos Falo, de que recibían aportes de Juan Schiaretti para hacer campaña, y Falo replicó que él no estaba gastando casi en campaña y que la concejala estaba nerviosa por los manejos de votos para aprobar o rechazar el aumento del precio del cospel. Cada cual interpretará ahora los mensajes como le parezca; el hecho concreto es que existieron.Conviene recordar una vez más que la Legislatura de Córdoba decidió retroceder con las limitaciones y los controles a los fondos de campaña. Se había establecido en la reforma política un sistema de financiamiento mixto, según el cual el Estado pagaba la publicidad en los medios electrónicos (y la distribuía en partes iguales y en función de los últimos votos obtenidos), había topes para aportes privados y se establecía un sistema de control judicial de todos esos dineros proselitistas. Todo eso fue borrado de un plumazo en una ley reglamentaria, supuestamente por un pedido del Poder Judicial. Aunque eso sea para la jurisdicción provincial, y no la municipal donde compiten Falo y muchos otros candidatos de distintos partidos que gastan y gastarán fortunas para la próxima elección, el retroceso parlamentario es una señal más de que los actores de las campañas no quieren controles para los dineros más oscuros que existen en la política argentina y mundial.

