Escondiendo la preocupación por los resultados de las primarias
El PJ provincial salió primero, pero con un caudal sensiblemente inferior al de hace dos años. Con la salvedad de que el comportamiento electoral para las legislativas es muy diferente del que se observa para cargos ejecutivos.
Mientras en el país se discute por enésima vez una supuesta maniobra desestabilizadora, que esta vez tendría como paradójico origen nada más y nada menos que el pronunciamiento popular, en Córdoba la decantación de los votos de las elecciones primarias va dejando al descubierto mucha más insatisfacción y preocupación que algarabía por el resultado provisorio.
El oficialismo provincial salió primero, pero con un caudal sensiblemente inferior al de hace dos años, con la salvedad de que el comportamiento electoral para las legislativas es marcadamente diferente que cuando están en juego cargos ejecutivos.
Hay una conciencia ciudadana de que no es lo mismo elegir a alguien para que ocupe una banca que para que gobierne un municipio o provincia.
Así y todo, ese primer puesto lleva consigo la curiosidad de que, con el 23 por ciento de Juan Schiaretti, José Manuel de la Sota se transformó en uno de los gobernadores que logró, el 11 de agosto, el menor porcentaje de votos a través de su candidato.
Hábilmente, De la Sota sumó los sufragios de Martín Llaryora para que apareciese Unión por Córdoba con casi un 30 por ciento.
Pero, en el Centro Cívico, reconocen que no hay ninguna certeza de que todos los votos del intendente de San Francisco se trasladen en forma automática a Schiaretti en la general.
De hecho, estudian y analizan cada palabra del dirigente del Este para ver cómo la incorporan al proselitismo hacia la general del 27 de octubre.
Mientras, de manera moderada y sin ningún traslado público, hay reproches cruzados en el oficialismo provincial, porque no han quedado conformes pese a haber salido primeros.
Radicales. También los hay en el radicalismo, partido propenso a las facturas internas, si los hay. El pronunciamiento del derrotado Miguel Abella a favor de la candidatura de Oscar Aguad se da en el contexto de que el impulsor de esa lista, el intendente riocuartense Juan Jure, ya anunció que no está muy entusiasmado por trabajar por la reelección del actual diputado nacional.
Pero los cruces más fuertes son por el resultado capitalino, donde todo parecía indicar que la UCR iba a tener la mejor actuación.
La gestión de Ramón Mestre ha quedado en tela de juicio en términos electorales y el intendente saldrá fuerte en estos dos meses, antes de la general.
Pero, por una vez, las estrategias de Mestre y de Aguad parecen tener norte diferente. El intendente fue definido como un “amigo” por la estrella política del momento, Sergio Massa, y espera a su colega de Tigre para hacer anuncios de gestión. El candidato hizo campaña diciendo que hay que superar las distintas opciones que ofrece el peronismo.
Kirchneristas. El clima de facturas internas llega también al kirchnerismo cordobés. A la discusión sobre si usar o no usar en la campaña la imagen de la Presidenta y jefa del proyecto político, Cristina Fernández, se sumó el debate sobre la floja actuación K en los sectores de menos recursos.
La candidata Carolina Scotto no está conforme con la agenda que le armaron, en la que hubo muchas más reuniones con sectores académicos que tomas de contacto directo con las barriadas más populares.
Todos los competidores cordobeses de la elección general admiten que no sobran los lugares adonde ir a buscar más votos que los conseguidos en las primarias, y que hay riesgo de perder los obtenidos. Así como es una duda qué harán los que metieron la boleta de Llaryora, también lo es la conducta que seguirán los votantes de Domingo Cavallo o del juecista Ernesto Martínez. El tema es que el volumen de sufragios en juego en esos casos es poco relevante.
La campaña incorporará a otro actor en un lugar más central que el que venía teniendo: el Frente de Izquierda, que destaca que, así como duplicó el porcentaje, en dos años va en busca de tres puntos más, que le permitan obtener una banca en el Congreso. El tema es que para la próxima elección falta poco.
Ese es el problema que tienen todos, al menos los que sacaron menos votos que los que esperaban.

