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Entre un esquema agotado y los fantasmas de 2001

En lo que va de la gestión de Daniel Giacomino, la Municipalidad destinó más de 260 millones de pesos para subsidiar a la empresa Tamse. Rubén Curto.

04 de junio de 2011 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Entre un esquema agotado y los fantasmas de 2001

En lo que va de la gestión de Daniel Giacomino, la Municipalidad destinó más de 260 millones de pesos para subsidiar a la empresa Tamse. La mayoría del dinero fue al bolsillo de los choferes (por aumentos salariales y pago de juicios) y otro poco a la compra de coches. Hablamos de mucho dinero, que seguramente debería haber tenido otro destino más "productivo" para la ciudad. La cifra mencionada supera con creces todo lo que el municipio destinó en 2010 a trabajos públicos (225 millones de pesos).Esos 260 millones de pesos puestos en desagües, pavimento, cloacas o iluminación con seguridad no alcanzarían para revertir el déficit en esos rubros, pero al menos permitirían una buena "lavada de cara" a la ciudad.Desde el Ejecutivo, justifican los aportes a Tamse con el argumento de que se trata de un gasto social, que permite movilidad del 42 por ciento de los usuarios del transporte urbano y que esa firma absorbe los recorridos que las firmas privadas desecharon. Hay parte de razón en ese argumento. Pero también es cierto que la caja municipal no puede permitirse semejante sangría de fondos.¿Qué hacer con Tamse? La discusión no parece agotarse en las dos recetas que se escuchan con frecuencia: privatizarla o administrarla mejor para achicar su déficit.El vencimiento de los contratos de las prestatarias privadas Coniferal y Ciudad de Córdoba da el marco para repensar el sistema de transporte en su conjunto, aunque quizá el inicio de la campaña electoral no aporte racionalidad a la discusión.Aun así, un tropiezo en las decisiones que se tomen sería lapidario. Ya pasó con la fallida licitación de Germán Kammerath en 2001. Hay por delante 10 años para avanzar de una buena vez o para ratificar nuevamente al transporte como la eterna materia pendiente de la ciudad.