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Una empresa o una vaca que todos querrán ordeñar

Hay al menos cinco poderosos grupos de interés que estarán mirándose unos a otros con recelo. Adrián Simioni.

04 de mayo de 2012 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Una empresa o una vaca que todos querrán ordeñar

Con la ley de expropiación de YPF recién salida del horno, ya comienzan a percibirse, en forma sutil, las múltiples presiones a las que estará sometida de ahora en más la empresa estatal, que, encima, tendrá que cumplir la ambiciosa meta que planteó en público Cristina Fernández: ser vehículo del autoabastecimiento energético. Hay al menos cinco poderosos grupos de interés que estarán mirándose unos a otros con recelo. Primer riesgo: que, por sospechar que uno de esos sectores esté sacando un primer tranco de ventaja, los demás comiencen a pujar por su privilegio, y que así todo termine en un juego de suma nula, donde al final todos pierden.Estos grupos, con distintos grados de organicidad y de poder, son los siguientes: las provincias petroleras; los contratistas, proveedores y socios privados de YPF en emprendimientos puntuales; los gremios; los dueños de estaciones de servicio y, el más difuso de todos pero el más violento en las encuestas, el grupo de los consumidores.Puede aparecer con más fuerza que hasta ahora un sexto grupo: los ambientalistas. Estacioneros esperan un gesto. Tomemos el ejemplo de los estacioneros. Culpan a la YPF de Repsol de haberles reducido su margen bruto en 35 por ciento en los últimos 18 meses, de haber revertido hace poco un acuerdo por el cual la petrolera se hacía cargo del impuesto al cheque, de haberles aumentado los cánones por despachos de GNC y por los shops de las estaciones, además de establecer un pago anticipado del combustible (en un feriado largo, una estación grande puede llegar a pagar por adelantado 600 mil pesos). Todas esas cosas significan plata. Y los estacioneros esperan poder conseguir algo. Sindicatos y contratistas, uníos. El caso de los gremios puede ser aún más complejo. La semana pasada, el Sindicato Petrolero de Río Negro, La Pampa y Neuquén consiguió la reincorporación de 300 despedidos de empresas vinculadas a YPF. El Sindicato Petrolero de Chubut ha enfatizado la necesidad de resolver una deuda de unos 200 millones de pesos que reclaman empresas contratistas. Los empleados de esas empresas también están afiliados a esos gremios, que obviamente ya han conseguido declaraciones oficiales de garantías de estabilidad para los empleados directos de YPF, además de más trabajo, que esperan traducir en horas extras o más nombramientos.Pero también tallan gremios como el de camioneros o la Uocra (construcción), muy vinculados a la industria y protagonistas de enfrentamientos con petroleros. No se descarta que, como sucedió con los trenes, comiencen las presiones para que YPF pase a emplear en forma directa a empleados de empresas contratistas (que entonces serán bautizados como "tercerizados"). Gobernadores en rojo. Las provincias petroleras, todas ellas con problemas fiscales, entrarán en el toma y daca de las regalías y en la disputa por conseguir que el dinero de YPF se gaste en sus distritos. No está claro qué hará cada una si YPF toma concesiones por las que otra petrolera podría pagar más, mejor o en tiempo y forma. A un gobernador como Daniel Peralta (Santa Cruz), todos los meses le faltan 100 millones de pesos para pagar los sueldos. Para el pago de abril, que aún no tiene fecha, lo último que se sabe es que esperaba un préstamo por ese monto de un banco amigo, el Nación. ¿Y el mes que viene? Consumidores malcriados. Los consumidores esperamos combustibles a granel en los surtidores y en los calefactores y hemos sido terriblemente malcriados durante 10 años por un Gobierno que – por conveniencia electoral y por la convicción de que la energía debe estar al servicio del "modelo productivo"– nos convenció de que el gas y la nafta pueden ser regalados, en una década que vio estallar el precio del crudo a nivel mundial. La capacidad del Gobierno para afrontar este costo político está en duda y en suspenso: después de ganar las elecciones, anunció la quita de subsidios al gas pero reculó a la primera percepción de costos políticos.El Gobierno no ha precisado qué hará con YPF. La Presidenta habló de una conducción "profesionalizada", pero más preciso sería saber si dejará que se maneje como una empresa privada o si permitirá que se transforme en una vaca a la que cualquiera podrá ordeñar en provecho propio. Si opta por lo primero, tendrá que estar dispuesta a bancarse los reclamos que llegarán a su puerta.