"El Papa viene del fin del mundo, no de Marte"
Gianni Vattimo, pensador italiano, cristiano y comunista, dijo que Francisco es una esperanza para la Iglesia, pero sin olvidar que proviene de la educación católica tradicional.
Gianni Vattimo tiene fe en América latina como la región del mundo que contrarrestará el poder de Estados Unidos, y admite que la elección del papa Francisco coronó esa creencia. “Yo tengo una mitología de Latinoamérica que se reforzó con el Papa”, sostuvo.
El filósofo italiano, docente y diputado de la Unión Europea estuvo el viernes en la ciudad de Córdoba, en donde brindó una conferencia organizada por la la Federación de Docentes de Universidades Nacionales (Fedun) y el gremio Adiuvim, que nuclea a docentes de la Universidad Nacional de Villa María.
Vattimo se define como cristiano y de izquierda. Seguidor de la corriente hermenéutica de la filosofía y autor de una treintena de libros, a sus 77 años, pone grandes expectativas sobre el Papa, pero advierte: “Aunque venga del fin del mundo, no es alguien que viene de Marte, es producto de la educación tradicional de la Iglesia Católica”.
“Francisco me parece muy interesante porque no pertenece al estricto ambiente romano”, sostuvo. “Y remarco el sentido simbólico de la elección de su nombre. No hubo nunca un papa Francisco porque la herencia de San Francisco no ha sido muy aceptada por la Iglesia. Hasta ahora era: ‘Todo muy bien con los pobres, pero ellos allá y nosotros acá’. Creo que Francisco es una gran esperanza para la Iglesia”.
–Para muchos argentinos fue una desilusión que el Papa dijera que recordaba los valores cristianos y de promoción de la libertad de Margaret Thatcher. ¿Cómo lo interpreta?
–Thatcher, en el marco de la política anticomunista de su época, fue una defensora de la libertad. De todos modos, yo no hubiera dicho eso, pero no soy el Papa.
–¿Qué reformas espera que haga este papa?
–Las dos piedras de escándalo de la Iglesia son el dinero y la sexofobia. Para un buen cura como Francisco, es más práctico y más fácil golpear el lado del dinero. Por ejemplo, reformular el Banco Vaticano, que es uno de los más corruptos y misteriosos del mundo. En cuanto a la política sexual, lo principal es que dejen de hablar en contra de los profilácticos. Es absolutamente intolerable lo que hizo Juan Pablo II en épocas donde ya se conocía el Sida. La educación católica dice que tolerar los escándalos de la Iglesia es una prueba de fe. Pero no, basta ya. Los escándalos no se toleran.
–¿En qué fundamenta su esperanza en Francisco?
–Está fundada en una gran fe que en los últimos años vine desarrollando sobre lo que pasa en Latinoamérica desde el punto de vista político y social. La novedad en la política mundial de las últimas décadas son los gobiernos latinoamericanos, que empezaron con (Fidel) Castro, pero después de unos años, devinieron en (Hugo) Chávez, Lula (da Silva), (Néstor y Cristina) Kirchner, y los nuevos, como los de (Rafael) Correa y Evo Morales.
–¿Y cuáles son sus expectativas sobre América latina?
–Veo al chavismo como un ejemplo de socialismo exitoso, porque el comunismo soviético fue un desastre. Obviamente que en Venezuela mucho depende de la riqueza petrolera. Pero también se ha hecho una política social de promoción de las clases pobres que me parece fundamental y que probablemente sólo pueda realizarse con un modelo social no tan determinado por la estructura capitalista. Esto se traduce en una esperanza internacional. En Europa se sigue sufriendo la dominación norteamericana. Si se constituye una América latina alternativa para el mundo capitalista, esto nos ayudará no en términos de aplicar un modelo chavista en Italia o en Francia, sino en el equilibrio mundial. La paz, por ejemplo, depende muchísimo de la presencia de una Latinoamérica decidida a trabajar para la paz. Un caso fue cuando Lula visitó a (el presidente de Irán, Mahmud) Ahmadinejad. Con ello indicó que este bloque latinoamericano representa un elemento moderador frente a la agresividad norteamericana en Medio Oriente.
–Usted se define como de izquierda y apoya gobiernos como el de Kirchner. Pero aquí, la izquierda cuestiona con dureza a Cristina.
–Las revoluciones no se pueden hacer en dos días si no son sangrientas. Yo soy un extremista de izquierda y, probablemente, si fuera argentino podría estar con los críticos de la política económica de Cristina, obviamente condicionada por la presencia de empresas multinacionales, etcétera. Pero comprendo que no se puede pedir todo. Yo digo, cuando uno deviene Papa, naturalmente deviene reaccionario. Y cuando uno llega al gobierno tiene que respetar un balance de poderes existente que no se puede cambiar de inmediato.
–¿Cree que Europa podrá superar la crisis con un cambio de paradigma propio?
–El cambio de paradigma dentro de Europa se puede hacer sólo si el equilibrio internacional cambia un poco. Por ejemplo, la política económica italiana está muy condicionada por el hecho de que tenemos que gastar dinero en comprar cazas F35 (aviones) sólo para intensificar nuestra participación en la Otan. Pero la Otan es una policía al servicio de los Estados Unidos.
–¿Cuál sería el modelo?
–Para mí el modelo, cambiando los actores, tendría que ser el de la Italia de los años ’50 y ’60, cuando había un partido comunista muy fuerte que nunca llegó al gobierno, pero constituyó un contrapoder que realizó muchísimas novedades sociales. Me imagino una política internacional de este tipo, con la hegemonía norteamericana y con el gran bloque latinoamericano como un contrapoder que impida las más escandalosas medidas en contra de las clases populares.
Distinción
Honoris causa. El jueves último, Gianni Vattimo recibió el doctorado honoris causa de la Universidad de Buenos Aires (UBA), en un acto del que participó el jefe de Gabinete nacional, Juan Manuel Abal Medina.
Con la Presidenta. La mandataria Cristina Fernández recibió a Vattimo el viernes en su despacho de la Casa Rosada.

