El lunes, Cristina podría ratificar el rumbo político
El canciller dio a entender que Fernández de Kirchner buscará la reelección. Ayer se cumplieron tres años de su elección.
Buenos Aires. Dentro del Gobierno nadie se anima en estas horas de duelo a vaticinar si la muerte de Néstor Kirchner va a modificar el rumbo de la gestión y si para eso la Presidenta considerará necesario efectuar cambios en el gabinete nacional. De todos modos, y en el marco de una sentimental carta de despedida a Kirchner, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, dio una señal ayer, como al pasar: "Sabés que la Señora es la mejor por lejos y seguirá profundizando como lo viene haciendo hace tres años, ese modelo en el que tanto has confiado y que sin lugar a dudas resolverá definitivamente la vida a los eternamente excluidos, a los trabajadores, a los jubilados, a los que reclaman justicia, a los que sufren o han sufrido la negación de sus derechos humanos y tantos otros que pretenden que día a día mejore su calidad de vida", escribió Fernández.Por ahora, no hay definiciones más contundentes. "Todos están apurados por este tema, pero primero hay que escuchar a Cristina", afirma un secretario de Estado que prefiere, en cambio, destacar el apoyo popular que tiene la despedida del ex presidente. Otros funcionarios consultados imaginan que apenas pasados los funerales, tal vez el lunes, la jefa de Estado se reunirá con sus colaboradores más íntimos para definir las líneas de acción. "Seguramente no va a cambiar mucho", afirman quienes reconocen que el llamado núcleo duro del Gobierno seguirá ejerciendo una fuerte influencia. En realidad dentro del gabinete se destacan al menos cuatro grupos con distinta llegada. El más importante es el integrado por el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, el secretario General de la Presidencia, Oscar Parrilli, el secretario de Inteligencia, Héctor Icazuriaga y el ministro de Planificación, Julio De Vido. Conforman la línea de mayor intimidad con la jefa de Estado. De ellos, De Vido es el más fuerte interlocutor de Hugo Moyano, líder de la CGT y aliado vital del Gobierno hasta ahora, pese a la tensión que genera con sectores que apoyan al Gobierno pero ven como negativa la expansión del poder sindical. Cuentan en las cercanías del principal despacho de la Casa Rosada que esa era una de las mayores preocupaciones de Kirchner antes de morir.La segunda línea es el grupo más mediático. Allí están el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, que oficia de vocero y polemista oficial; el ministro de Economía Amado Boudou, cuyo nombre está incluido en versiones que indican su desplazamiento a una embajada para que su lugar sea ocupado por Julio De Vido; el canciller Héctor Timerman; el ministro del Interior, Florencio Randazzo, y el de Trabajo, Carlos Tomada. Con Néstor Kirchner en vida, su hermana Alicia, ministra de Desarrollo Social, cumplía una silenciosa pero clave función de vínculo con organizaciones sociales y de provisión de planes y subsidios.El tercer círculo está integrado por los ministros de Defensa, Nilda Garré; de Justicia, Julio Alak; de Educación, Alberto Sileoni; de Agricultura, Julián Domínguez; y de Industria, Débora Giorgi. Exhiben bajo perfil y tienen escaso diálogo con la Presidenta salvo que se trate de cuestiones específicas de sus respectivas áreas.Los ministros de Salud, Juan Manzur, y de Ciencia y Técnica, Lino Barañao, más otros secretarios de Estado, como los de Turismo o Cultura, son los más alejados del ámbito en donde se toman las decisiones más relevantes.La excepción es el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, quien fue hasta ahora un ejecutor de órdenes directas de Néstor Kirchner en distintas áreas que requerían una especial confrontación. Estará en la decisión de Cristina mantenerlo o no en ese rol, aunque gran parte del Gobierno entiende que al igual que la excesiva proximidad con Moyano, la presencia de Moreno resulta negativa para la imagen de la administración.Las versiones abundan, aunque limitadas a las habituales especulaciones políticas de distintos sectores que intentan ganar posiciones en el Gobierno. Lo que sí es evidente es la existencia de ideas y criterios diferentes entre los principales funcionarios acerca de cómo retomar la gestión de Cristina como motor de su reelección.
“Seguro va a ser ella”
El canciller Héctor Timerman dijo anoche en una entrevista a la CNN que hasta hace poco el kirchnerismo planteaba que su candidato a presidente sería “pingüina o pingüino”. “Ahora seguro va a ser pingüina; la candidata va a ser ella”, dijo. Pero luego aclaró que esa no es una decisión que ya haya sido tomada “porque lo tiene que decidir ella”.
“Pero puede serlo porque tiene mi apoyo”, afirmó Timerman.

