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"El Gobierno no va a dejar que la oposición gane la calle"

Laclau aludió al 8N y el 7D en declaraciones periodísticas. Defendió la conveniencia de reformar la Constitución Nacional y permitir la reelección indefinida.

25 de octubre de 2012 a las 12:01 a. m.
"El Gobierno no va a dejar que la oposición gane la calle"

Horas antes de recibir los doctorados Honoris Causa entregados por la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y por la Universidad Católica de Córdoba (UCC), el filósofo político argentino Ernesto Laclau conversó con la prensa y respondió preguntas acerca de la actualidad política nacional.

El encuentro fue al mediodía, en la sede de calle Obispo Trejo 323 de la UCC, en la Capital.

–El 8 de noviembre habrá un nuevo cacerolazo contra el Gobierno nacional, ¿cómo interpreta estas protestas?

–En un contexto en el que el sistema de los partidos opositores no consigue establecer ninguna alternativa política coherente es natural que otras formas extrainstitucionales, por fuera del sistema de partidos, expresen la protesta de estos grupos.

–¿Qué opina sobre la respuesta que da el Gobierno?

–El Gobierno no se va a dejar simplemente que la oposición gane la calle, va a organizar sus propias manifestaciones. Me parece que vamos a tener una actividad política sumamente vivaz en los días que vienen.

–¿No lo considera un reclamo legítimo, para ser atendido por el Gobierno en lugar de ser contrarrestado?

–Hay que ver cuál es el reclamo. No hay un reclamo demasiado preciso. Hay más bien una expresión difusa de descontento de algunos sectores.

–¿Qué cree que ocurrirá el 7 de diciembre?

–Lo que tiene que pasar es que obliguen al Grupo Clarín a vender parte de sus canales. Esa concentración monopólica es absolutamente anormal en la esfera internacional. En Estados Unidos, un periódico no puede tener un canal de televisión. Incluso es menos radical la ley argentina que la que existe en la mayor parte de los países civilizados. Es decir que el Gobierno tiene que ganar esta apuesta y espero que la gane.

–¿No se corre el riesgo de pasar a una concentración estatal de medios?

–Una concentración estatal de medios no sería deseable. Lo que es necesario es una democratización del sistema de medios. Es decir, que el poder social de los medios sea mucho mejor repartido. Evidentemente, una estatización a ultranza tampoco sería una solución.

–¿Y cuál cree que es la intención del Gobierno?

–No lo sé (risas). Habría que preguntárselo al Gobierno mismo. Yo creo que es un intento auténtico de intentar democratizar el sistema de medios. Creo que la oposición política es muy débil en el sistema de partidos y que los grandes medios están jugando el papel de organizadores de la oposición.

–Usted se ha manifestado a favor de una reforma de la Constitución Nacional. ¿Cuáles son los cambios centrales que cree que hay que hacer?

–Hay que volver a la dimensión social que tenía la Constitución del ‘49, que fue la más avanzada que el país tuvo. Volver a la regulación social de la propiedad, a las nacionalizaciones de las fuentes de energía. Este tipo de medidas tienen que ser una parte central del proceso de reforma.

– ¿Y la reelección?

–Estoy a favor, y no pensando especialmente en Cristina. En general, estoy de acuerdo con que pueda existir una elección indefinida. Porque me parece completamente antidemocrático que si la gente quiere votar a cierto candidato no pueda hacerlo porque una cláusula constitucional se lo impide.

–¿Cree que el kirchnerismo puede generar otro líder que no sea Cristina?

–Creo que sí. Estaríamos muy mal si creemos que una persona es totalmente insustituible. La perpetuación en el poder tiene que ser compensada con la consideración de otro peligro que es la difusión del poder, es decir, que una serie de instituciones de carácter complementario fragmenten de tal modo las fuentes de acción que cualquier proyecto de transformación resulte muy difícil. Cualquier proyecto de cambio radical va a tener que necesariamente modificar el marco institucional existente. La cuestión es que eso se haga de una manera democrática y no autoritaria. Pero el autoritarismo en América Latina nunca ha venido del populismo sino del neoliberalismo, casos como los de (Augusto) Pinochet, en Chile, o (Rafael) Videla, en la Argentina. El populismo clásico, de (Juan) Perón o (Getulio) Vargas por supuesto que tenían dimensiones autoritarias, eso no se puede negar, pero no es el caso de los populismos actuales.