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Efecto impuestazo

Los funcionarios delasotistas siguieron con atención la situación de la provincia de Buenos Aires. Julián Cañas.

02 de junio de 2012 a las 12:01 a. m.
Efecto impuestazo

Los funcionarios delasotistas siguieron con atención la situación de la provincia de Buenos Aires. El gobernador Daniel Scioli se vio obligado por la Nación a imponer una reforma impositiva al campo, vía revalúo de las tierras. Esta terminará dejando más fondos al poder central que al propio impulsor de la medida, que afrontará el consecuente costo político. Ese temor de presión desde la Rosada a las provincias para que sigan la estrategia de Scioli se corporizó ayer, cuando el diputado nacional hiperkirchnerista Fernando "Chino" Navarro, de visita en Córdoba, dijo que los demás gobernadores deberían seguir "el ejemplo" del mandatario bonaerense.Los funcionarios provinciales descartan que el gobernador José Manuel de la Sota se sume a este impuestazo, máxime si se tiene en cuenta que el sector agropecuario siempre fue una aliado electoral del delasotismo. Desde que asumió su primer mandato en 1999, la política impositiva de De la Sota con el campo fue consensuada con las entidades ruralistas. Doce años atrás, el sector agropecuario aportaba alrededor de 80 millones en impuestos a la Provincia. Hoy esa cifra trepó a los 500 millones. Estos aumentos siempre fueron a través de fondos específicos. El gobernador no piensa apartarse de este esquema, que en cierta forma perjudica al poder central, ya que los fondos específicos no se coparticipan con la Nación.En medio de las arduas negociaciones con la Rosada para cubrir el inmenso rojo de la Caja de Jubilaciones (1.600 millones es lo estimado para este año), De la Sota trata de mantenerse inmune a la presión de los K, que le exige modificar el sistema previsional local para "armonizarlo" con el nacional.Su dependencia de la Nación fue lo que obligó a Scioli a decidir el impuestazo. De la Sota dice que las finanzas provinciales gozan de buena salud, aunque hay señales de que la situación es más ajustada de lo que se admite. En este contexto, De la Sota trata de hacer equilibrio para evitar presiones.Al gobernador le habrían acercado una encuesta de un prestigioso consultor nacional, confiable también para los K. Los números mostrarían un dato preocupante para el Gobierno nacional. Cierto "cansancio" –especialmente en la cambiante clase media– por la estrategia confrontativa que identifica a la gestión cristinista."El modelo se va agotando y las dificultades de la economía lo van desnudando", graficó un peronista cordobés que tuvo acceso al sondeo. Según los delasotistas, esta situación obligaría al kirchnerismo a impulsar una estrategia más dialoguista, que hoy no se percibe.