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Una dura pelea por los billetes de los clientes

Hacía tiempo que un directivo de Epec no hablaba en público con la sinceridad que ayer utilizó el vocal del directorio Juan Carlos de la Peña. Walter Giannoni.

19 de noviembre de 2011 a las 12:01 a. m.
Una dura pelea por los billetes de los clientes

Hacía tiempo que un directivo de Epec no hablaba en público con la sinceridad que ayer utilizó el vocal del directorio Juan Carlos de la Peña. Solo cierta candidez política o un problema enorme podrían llevar a un funcionario provincial a lanzarse de frente contra las políticas del Gobierno nacional, al que Córdoba necesita más cerca de la amistad que del encono para navegar los próximos cuatro años. Tal vez sea una mezcla de ambas cosas. El democristiano De la Peña proviene de un partido aliado a Unión por Córdoba, ajeno al nudo del poder, y su mandato concluirá en pocos días, cuando asuma José Manuel de la Sota. Cualquier cosa que diga puede ser relativizada si alguien pide explicaciones desde Buenos Aires.Pero la verdad es la que dijo. Si el esquema de desactivación de los subsidios nacionales no le permite a la empresa recomponer sus ingresos, Epec quedará al borde del abismo financiero, del conflicto y de la desinversión.Parado en la solidez electoral del kirchnerismo, Roberto Barata (mano derecha de Julio De Vido) llamó para advertir que la distribuidora cordobesa no podrá quedarse con todos los billetes que pongan sus clientes con el aumento de tarifas pedido, porque una parte debe usarse para compensar los subsidios."Si ustedes ajustan el 28 por ciento, yo elimino un porcentaje igual del subsidio", amagó. Eso implicaría subir casi 60 por ciento las tarifas de Epec, que, a diferencia del gas natural, no son para nada baratas. "Estaríamos frente a un caos social", dijo De la Peña. Es poco probable que la sola suba tarifaria desencadene un conflicto social, pero sin dudas abrirá las puertas a un malestar justificado y tendrá correlato en la inflación.La pregunta es si este panorama tiene alguna salida a la vista. Desde el punto de vista técnico –es decir, el eminentemente tarifario–, ninguna. Epec y el Gobierno nacional son dos necesitados. Uno debe recomponer ingresos; el otro, bajar drásticamente el gasto en subsidios. La gradualidad no le sirve a la Casa Rosada.Entonces, cuando los problemas técnicos carecen de resolución, se abre el ancho camino de la política. Y es ahí donde De la Sota y Cristina tienen la palabra.