Distribución dispar entre empleados en negro
La evolución en la distribución del ingreso tiene su correlato hacia el interior de los distintos grupos.
El dinero que las personas obtienen por su trabajo es la principal fuente de sus ingresos. En ese marco, el Ieral de Fundación Mediterránea identifica tres conjuntos: autoempleo, asalariados formales y asalariados informales. Según el trabajo, hay una tendencia declinante en la brecha salarial entre empleados formales e informales, lo que coincidió con la baja del desempleo.
Pero el proceso redistributivo hacia el interior de cada grupo es variado. El índice Gini revela una fuerte mejora en autoempleo (dueños y cuentapropistas) y empleados “en blanco”.
La contracara son los trabajadores “en negro”, que no sólo constituyen una cuenta pendiente importante de la última década (el empleo informal afecta a uno de cada tres empleados), “sino que tampoco han logrado reducir sus disparidades de distribución interna”.
Por tanto, hay una tendencia a igualar en los ingresos de los empleos con mayor productividad y un retraso en los sectores productivos más vulnerables, que además coinciden con grupos sociales más desfavorecidos.
También es amplia la desigualdad entre regiones. En 2012, por ejemplo, Ushuaia era el aglomerado más rico (89 por ciento más ingresos que la media nacional) y Resistencia el más pobre (42 por ciento menos que la media).
“Aún existe una gran tarea distributiva por hacer para promover una igualación ascendente de los ingresos de la población”, opinaron Marcelo Capello y Gerardo García Oro, del Ieral de la Mediterránea.
Por su parte, un trabajo que la economista Daniela Cristina realizó en el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) revela, en la comparación de aglomerados, que la desigualdad tuvo una notable reducción en el Gran Rosario entre 2003 y 2011.
Le siguen luego la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Gran Mendoza. Más atrás aparecen el Gran Córdoba y partidos del Gran Buenos Aires.

