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La difícil tarea de llegar al final en el centro de la escena

Con tono firme, consignas de tono electoral, ninguna autocrítica, reivindicaciones históricas y quiebre emocional con lágrimas finales, Juan Schiaretti pronunció ayer un discurso que refleja una gestión a la que le fue mejor de lo que parecía le iba ir en las condiciones en las que asumió, pero que tal vez no sea tan rutilante como el gobernador y su publicidad se esfuerzan en describirla. Roberto Battaglino.

02 de febrero de 2011 a las 12:01 a. m.
La difícil tarea de llegar al final en el centro de la escena

Con tono firme, consignas de tono electoral, ninguna autocrítica, reivindicaciones históricas y quiebre emocional con lágrimas finales, Juan Schiaretti pronunció ayer un discurso que refleja una gestión a la que le fue mejor de lo que parecía le iba ir en las condiciones en las que asumió, pero que tal vez no sea tan rutilante como el gobernador y su publicidad se esfuerzan en describirla. Parado, o intentando pararse, en el centro de la escena, Schiaretti repartió para todos lados.A los Kirchner les recordó la "asfixia" a la que sometieron a Córdoba, que casi la obligan a emitir bonos; a José Manuel de la Sota no sólo no le reconoció ningún logro, sino que pareció endilgarle los escándalos del ex Ipam con el sistema de gerenciamiento; a Luis Juez lo tildó indirectamente de inútil (cuando tuvo que gobernar "no quiso, no pudo, no supo"). Tuvo la delicadeza de resaltar a Daniel Giacomino, el primero que lo abrazó cuando asumió débil, en diciembre de 2007. Tres años después, ambos empiezan su último año con muy diferentes realidades.Schiaretti cayó en la tentación de todos los gobernantes que creen que su acción es única, fundadora e irrepetible. Por eso, empezó diciendo que es el gobernador que más pueblos visitó, que más tecnología en las escuelas incorporó, que más superávit logró, que más turistas trajo, entre otros superlativos.Al ser su último mensaje a la Legislatura, sus palabras tuvieron el tono de balance de cierre. Por ello, ocupó mucho más tiempo en repasar los logros de su gestión que en los anuncios de futuras acciones.Entre estos últimos, tuvo gran impacto la idea de ampliar a seis meses la licencia por maternidad para las empleadas estatales. La iniciativa es un reconocimiento justo al nunca bien compensado esfuerzo de las madres. El punto es que sólo alcanza a las que se desempeñan en el sector estatal, con lo que se genera un nuevo desequilibrio con los trabajadores autónomos y los del sector privado. Sin disculpas ni respuestas. El gobernador decidió ignorar las críticas por los dos cuestionamientos más fuertes del verano: la operación mudanza de la Casa de Gobierno y los cortes de energía eléctrica. Sobre este último punto, defendió la inversión para construir la central Pilar y dijo que está garantizada la provisión de electricidad para la industria, sin insinuar siquiera un pedido de disculpas a miles de usuarios de Epec que sufren largos cortes ante el menor cambio en el clima.Sobre la controversia por la sede de gobierno, la mayor defensa la formuló del Parque Las Tejas. Lo primero que hizo fue recordarles a la rectora de la Universidad Nacional de Córdoba, Carolina Scotto, y al intendente de la Capital, Daniel Giacomino, que son socios en la iniciativa, tal vez porque debió enfrentar en soledad (no se escuchó una sola voz del oficialismo) la andanada de críticas a la demolición de la ex Casa de las Tejas y a la premura e improvisación con la que se hace el parque. El gobernador no dijo una sola palabra sobre las razones de trasladar parte de la Casa de Gobierno antes de que esté listo el Centro Cívico, con el gasto –que sigue sin justificarse– en doble mudanza y un año de alquileres de oficinas que aún están siendo reacondicionadas.Sin anunciar la fecha de elecciones, el gobernador asumió el compromiso de desdoblar la votación de la nacional, ya que formalmente se pronunció por usar el nuevo sistema de boleta única y a éste sólo es posible aplicarlo si los comicios provinciales van en un día distinto al 23 de octubre, cuando se realizará la elección presidencial.Schiaretti sabe que cuando anuncie la fecha, la campaña se largará a pleno y él estará al margen. Por ende, comenzará a terminar su gestión. Y las despedidas suelen ser dolorosas. A veces, hasta hacen llorar.