La difícil alquimia de articular un frente opositor al kirchnerismo
Un año y medio después de dejar el Ministerio de Economía de la presidencia de Néstor Kirchner, Roberto Lavagna se presentó como candidato a presidente en las elecciones de 2007, a la cabeza de una coalición sostenida por la UCR.
Un año y medio después de dejar el Ministerio de Economía de la presidencia de Néstor Kirchner, Roberto Lavagna se presentó como candidato a presidente en las elecciones de 2007, a la cabeza de una coalición sostenida por la UCR. Sacó 3,2 millones de votos, y se ubicó tercero, detrás de Cristina Fernández de Kirchner (8,6 millones de votos) y de Elisa Carrió (4,4 millones). Está claro que no consiguió su objetivo. De todos modos, fue el candidato más competitivo que tuvo la UCR desde Fernando de la Rúa. En 2003, Leopoldo Moreau no llegó a los 500 mil votos y, el año pasado, Ricardo Alfonsín, sacó un millón de votos menos que Lavagna. El ex ministro de Duhalde y de Kirchner no quiere abandonar la lucha política. Su obsesión es aglutinar a lo que él llama "al centro-progresista". El medio entre lo que define "izquierdismo infantil del Gobierno" y "conservadurismo rabioso" de la oposición. Imagina una coalición que integre al radicalismo, quizás también al FAP, más una gran porción del justicialismo.No es sencilla tamaña alquimia política. Los peronistas que electoralmente enfrentaron al kirchnerismo fracasaron con estrépito: el año pasado, Alberto Rodríguez Saá no llegó al 8 por ciento y Duhalde, al 6 por ciento.El peronismo no sacó los pies del gran plato kirchnerista. Este año, dos gobernadores peronistas plantearon controversias con el Gobierno nacional. Daniel Scioli ya firmó la tregua y adelantó que, ante una eventual candidatura presidencial de Cristina Fernández, la apoyará. José Manuel de la Sota, en su puja con la Casa Rosada, no logró, al menos en público, atraer ninguna voz solidaria del resto de los gobernadores peronistas. Apenas si pudo establecer un incipiente diálogo político con el PRO. El crecimiento político peronista fuera del kirchnerismo (como pretende Lavagna) sigue siendo un enigma. Hoy, irresuelto.

