Declara Garzón Maceda en el juicio de La Perla
El abogado laboralista conocía a gremialistas que desaparecieron.
El abogado laboralista Lucio Garzón Maceda declara hoy en el megajuicio por los delitos de lesa humanidad cometidos en los excentros clandestinos de detención y exterminio La Perla y La Ribera entre 1975 y 1977.
Garzón Maceda fue abogado de gremios en los años previos a la dictadura y conocía las víctimas del terrorismo de Estado.
Se trata de la audiencia 41 del extenso proceso judicial que se prevé se extenderá por un año y medio.
Sin luto. Entre los represores acusados, no hubo signos de luto por la muerte de Jorge Rafael Videla (ver Sepultarán a Videla en Mercedes y hay polémica).
Audiencia.
En la jornada de hoy ya declaró Félix Cannata, quien fue secuestrado junto a su hermano Jorge, el nueve de marzo de 1977, cuando personal del destacamento de Inteligencia 141 desarrolló un operativo cerrojo en la vivienda que era de su propiedad y alquilaban, ubicada al lado de su hogar.
La casa era conocida como el Castillo de Villa Cabrera y en ese operativo fueron asesinadas siete personas.
El testigo recuerda que tras los estruendos, corridas, gritos y disparos salió a la calle y pudo ver a los eoficiales que gritaban "hurras" y "viva la Patria", después del procedimiento. Tras eso, uno de ellos lo conduce con artilugios al patio de la vivienda y se encuentra con "los cuerpos apilados", lo vendan y lo trasladan a La Ribera y luego a La Perla.
Al día siguiente, también es secuestrado su padre Félix José Cannata. "Cuando llegaron, él les preguntó si tenía que cambiarse de ropa y le dijeron que no, así vestido pasó los siguientes dos años y medio de su vida. Mi padre no se recuperó nunca, tenía 60 años y era un hombre que era un ejemplo de persona a imitar, estar en la cárcel para él era para los delincuentes. Se enferma de cáncer a los pocos años", relató el testigo.
Los tres fueron trasladados a la penitenciaría de barrio San Martín (UP1) donde estuvieron aproximadamente seis meses. Félix recuerda que las condiciones de detención eran "las peores", que se encontraban hacinados de a ocho en cada celda, que les daban un tacho para hacer sus necesidades y los "sacaban al baño una vez por día".
El martirio de la familia se extendió hasta el 25 de junio del \'79, fecha en la que fueron liberados desde la penitenciaría de La Plata, donde fueron llevados luego de atravesar por la cárcel de Sierra Chica en donde quedaron a disposición del Poder Ejecutivo Nacional (PEN).
"Nosotros fuimos víctimas de una injusticia tremenda, donde tuvimos que pagar el pato de confrontaciones que iba más allá de nosotros", se lamentó.
Tras recobrar la libertad, 10 días después fueron llamados a presentarse en el Tercer Cuerpo del Ejército. "Un oficial nos dice que quería pedirnos disculpas, que en ellos teníamos un amigo. Lo único que recuerdo es que mi madre le dijo: ‘No, no los perdono\'", se emocionó al contar y les dijo a los militares que "fueron cobardes, vende patria e hipócritas".
"Jamás nos explicaron cuál era la duda que tenían con la familia. A mí me gustaría saber por qué nosotros estuvimos detenidos dos años y medio sabiendo que nosotros no teníamos nada que ver, ninguna militancia ni participación política. Si sabían perfectamente quiénes éramos por qué nos tuvieron dos años y medio guardados", finalizó.

