La década perdida por la República
Por Gustavo Ferrari, diputado nacional denarvaísta, del Peronismo disidente.
El kirchnerismo ha sido experto en disfrazar la realidad mediante frases de campaña.
Así, la "democratización de la palabra" fue la construcción de un monopolio de comunicación estatal; la "soberanía energética" consistió en la confiscación de YPF; la "soberanía monetaria" se trató de la confiscación de otra empresa para encubrir un escándalo de corrupción; la reforma para la "transparencia electoral" fue una sucesión de límites a los opositores y de beneficios al oficialismo para mejorar la manipulación de elecciones y la "democratización de la justicia" es un burdo avance sobre la independencia del Poder Judicial.
La "década ganada" no es más que una síntesis del "relato" del Gobierno que pretende la ventaja de no entrar en un análisis más pormenorizado y a fondo. Se ganó y punto, no hace falta entrar en detalles.
Si a la década kirchnerista se la mide sólo con la crisis de 2001 -como suele hacerlo la Presidenta-, el triunfo parece inevitable. Si se lo hace con los índices del INDEC puede sostenerse que se ganó cómodo. Pero si además perdemos de vista que todos los países de la región han ganado -con triunfos más transparentes- la victoria termina de opacarse.
¿En que se "ganó"? Pues no en materia energética ya que hemos perdido el autoabastecimiento y no se ha diversificado en nada la matriz energética. No en infraestructura vial ni ferroviaria, siendo el estado de las rutas y la tragedia de Once fiel reflejo de ello. No en inversiones de capital.
Tampoco se ganó en desarrollos estratégicos. Menos aún se derrotó a la inseguridad y al narcotráfico. Incluso, el último informe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA reveló que tampoco se ha ganado en aquellos puntos sobre los que el kirchnerismo pretendió construir el triunfo. Tras 10 años hay 5 millones de chicos pobres y 800 mil indigentes.
Pero como todo triunfo tiene un derrotado y ya vimos que el kirchnerismo no ha logrado superar ninguno de estos desafíos, vale preguntarse a quién se le ganó entonces.
No hay dudas de que la gran derrotada por la "Década Ganada" ha sido la República. La goleada la conforman el debilitamiento del federalismo y las autonomías políticas y económicas provinciales, el vaciamiento de los órganos de control del Estado - Auditoria, Sindicatura, Oficina Anticorrupción y Fiscalía de Investigaciones Administrativas-, y la utilización política de aquellos que deben ser independientes -BCRA, UIF, Procuración General-, la desnaturalización del Poder Legislativo en una mera Escribanía de Gobierno, los recortes a la libertad de prensa y expresión, los avances sobre la propiedad privada y el direccionamiento de las reglas electorales para dificultar cualquier posibilidad de competencia con el oficialismo.
Finalmente, el avasallamiento de la independencia del Poder Judicial y la colonización política de los Jueces -últimos garantes de la vigencia de la Constitución- terminan de consolidar la derrota de nuestra República.
Si hay entonces un ganador, no ha sido la Argentina en su conjunto sino exclusivamente el kirchnerismo y su proyecto político un poder excluyente, hegemónico, ilimitado y perpetuo.
Lamentablemente el próximo 25 de mayo, lo que debería ser una fiesta de todos, será sin dudas un acto político en el que sólo el kirchnerismo festejará el triunfo del autoritarismo por sobre la República.

