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Debate por las constituciones de Venezuela, Ecuador y Bolivia

El jurista español Viciano las puso como ejemplos de modelos democráticos. Y defendió la libertad de prensa en esos países. Editores venezolanos narraron episodios de persecución. Enviado especial.

23 de abril de 2012 a las 12:01 a. m.
Debate por las constituciones de Venezuela, Ecuador y Bolivia
En la SIP. Roberto Viciano, Allan Brewer y Santiago Cantón, durante el debate caliente sobre la libertad de prensa en América latina (La Voz).

Carlos Jornet, enviado especial a Cádiz (España). Un intenso cruce de opiniones sobre las nuevas constituciones de Venezuela, Ecuador y Bolivia marcó el inicio de la jornada de ayer en la reunión de medio año de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que se realiza desde el viernes en esta ciudad andaluza. El debate tuvo como eje la exposición del jurista español Roberto Viciano, principal asesor de los procesos constituyentes de esos tres países, quien postuló que las cartas magnas sancionadas por los gobiernos populistas de la región desde fines de la década de 1990 "son homologables a las de cualquier otro modelo avanzado de democracia".Pero el punto que más reacciones generó fue su afirmación de que la situación respecto de la libertad de prensa y expresión "es más favorable en Venezuela, Bolivia o Ecuador que en México, Colombia u Honduras, donde son frecuentes los asesinatos de periodistas, los ataques y cierres de medios de comunicación por fuerzas militares y las escuchas ilegales". Para llegar a esa conclusión, echó mano a datos cuantitativos incluidos en el informe 2010 de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). El panel era justamente moderado por Santiago Cantón –hasta julio próximo, secretario ejecutivo de ese organismo–, quien luego confesó que debió morderse los labios para no responder, ya que, a su entender, "suele ser más grave la clausura de un solo medio" que una serie de hechos más cuantiosa pero con menores efectos sobre la libertad.Viciano, catedrático de la Universidad de Valencia, miembro del Centro de Estudios Políticos y Sociales y autor del libro Por una asamblea constituyente: Una solución democrática a la crisis de legitimidad , viene propiciando "recuperar la soberanía popular reactivando el poder constituyente de sus pueblos", e incluso impulsa una nueva ley suprema en España. En su exposición de ayer, dijo que si la prensa es uno de los mecanismos de control de las democracias, no puede quedar fuera de control. "No es posible que los medios critiquen y no puedan ser objeto de crítica", dijo, coincidiendo con discursos de presidentes como Rafael Correa, Hugo Chávez y Cristina Fernández. "Deben ser controlados –agregó– aunque, por cierto, siguiendo normas constitucionales y garantizando la libertad".Esta afirmación dio pie al otro panelista, el venezolano Allan Brewer Carías, profesor adjunto de la Universidad de Columbia, Nueva York, para decir que muchas de las normas aprobadas en su país son fruto de una total concentración de poder, lo que las deslegitima. Puso como prueba las denuncias de Eladio Aponte Aponte, ex magistrado del Tribunal Supremo venezolano, recientemente destituido, quien al llegar a su exilio en Estados Unidos confesó que la justicia en su país se imparte por órdenes presidenciales, no por leyes. Polémica. Varios de los editores presentes en la reunión, en especial de Venezuela, Colombia y Ecuador, polemizaron con Viciano, a quien imputaron no tener en cuenta el clima de confrontación que montan esos y otros gobiernos de la región para desprestigiar y en definitiva debilitar a la prensa, que en muchos casos suele ser el último mecanismo de control que les falta abatir. Luego del panel, el presidente de la SIP, Milton Coleman ( The Washington Post ), destacó el pluralismo del cruce de opiniones y destacó que Viciano haya aceptado ir a "la cueva del lobo" para sostener posturas claramente opuestas a las que sustenta la entidad.A continuación, la SIP entregó el gran premio Chapultepec al historiador, ensayista y editor mejicano Enrique Krauze. Al agradecer la distinción, este aludió a la situación argentina y dijo que, tras superar los oscuros períodos de dictaduras, el país parece haber vuelto a los tiempos en que las opiniones contrarias a la Casa Rosada son motivo de persecución con todo el peso del Estado. También dijo que en Venezuela, "el edificio populista se caería si cae el remedo de verdad" montado por el Gobierno.Luego del análisis de la grave crisis que vive la prensa española, la jornada concluyó con un panel sobre "ataques y defensas del sistema interamericano", en el que también hubo visiones coincidentes de Santiago Cantón, de la CIDH, y de Frank La Rue, de Naciones Unidas, sobre los riesgos que se ciernen sobre la libertad de expresión en diversos países de la región, entre ellos la Argentina.La reunión de la SIP concluirá hoy con la aprobación de un informe sobre la libertad de prensa en el continente, que seguramente será muy crítico sobre Argentina y los países sobre los que se debatió ayer.