"Cualquier resultado en Córdoba puede ser malo para Cristina"
Sergio Berensztein, director de Poliarquía Consultores. Consideró que lo ocurrido en Capital Federal y Santa Fe no ha provocando grandes cambios en el escenario nacional. Evaluó que "el país se parece mucho al de 2007".
Pasó por la capital provincial para exponer en el Banco de Córdoba, pero cada empresario que se le acercó le preguntó por sus sondeos electorales en Córdoba y Buenos Aires. El director de Poliarquía, Sergio Berensztein no le escapó a ninguna pregunta. Pero fue cauto y consideró que los resultados de las elecciones en los distritos más grandes no alcanzan para modificar el escenario nacional. "En general, analizamos a la opinión pública en su universo de votantes. Y hay velocidades diferentes en los cambios de percepciones u opiniones. Algunos la modifican más rápidamente, otros no tanto y otros que ni siquiera modifican en función de estos eventos coyunturales", dijo, en diálogo con La Voz del Interior . –¿Qué lectura hace del escenario nacional tras los resultados en Santa Fe? –Hay que ser muy cuidadosos para hablar de cambios que genera este evento, lo que incluye la elección de la ciudad de Buenos Aires en primera vuelta y la de este domingo (por hoy), porque lo que uno ve es que en el conjunto de la opinión pública los cambios son muy matizados. Hay un ciclo más acotado en gente más informada, el cinco por ciento de la sociedad, donde la repercusión ha sido muy significativa. Y hay un pequeño sector más vinculado curiosamente al kirchnerismo, que son los intelectuales K, entre quienes el resultado fue devastador. En este mosaico tan diverso de públicos, por ahora, evaluando a la opinión pública como universo de votantes, no vemos cambios muy significativos. El país se parece mucho al de 2007, cuando en las provincias más modernas y más integradas al mundo, con densidad de la economía privada, como Santa Fe, Córdoba, Mendoza, la ciudad de Buenos Aires, el interior bonaerense, allí claramente el Gobierno tiene enormes dificultades. Pero en los distritos más pobres y en los cinturones del Gran Buenos Aires, el Gobierno sigue teniendo mucho apoyo. –¿Qué puede cambiar, en especial para la oposición, después de las primarias? –Obviamente que dependerá del resultado, pero focalizaría en tres aspectos: hay que ver cuántos votos saca la presidenta, cuántos en términos absolutos y relativos. Segundo, si hay o no un segundo claro, porque si hay empate doble o triple en la oposición, la cosa se complica. Entonces, ningún dirigente dirá que es él quien tiene chances de pelear con Cristina. Y tercero, si alguien se despega, puede intentar recibir el apoyo de otras expresiones minoritarias y de ese modo competir con la presidenta. –¿Será lo mismo que se despegue Alfonsín, Duhalde o Binner? –No lo sabemos, porque eso dependerá de cómo se rearticulen las fuerzas de una fragmentada oposición. La verdad: es una incógnita. –¿Qué cree que ocurrirá en Córdoba? –No tenemos datos recientes, pero los últimos monitoreos no nos han permitido entender la tendencia. Hasta ahora hay una ventaja relativa a favor de la fórmula de De la Sota que, con la excepción de Catamarca, tenemos una tendencia clara de que en todos los distritos están ganando los candidatos de los oficialismos. Me parece que eso es algo para tener en cuenta y que, si bien no es definitivo, alienta las chances, son gobiernos que están terminando sus gestiones con buena popularidad y mucho gasto público. –¿Es bueno o malo para Cristina si gana De la Sota? –En principio, el no acuerdo con el peronismo fue claramente un problema para Cristina, porque se queda sin candidato en una provincia fundamental, política, cultural y económicamente. Me parece que cualquier resultado en Córdoba es malo para Cristina, pero no estoy seguro cómo lo tomará el Gobierno. No me queda claro que si ganan Aguad o Juez estarían mejor. Es muy complicado.

