A cualquier precio
El gobernador José Manuel de la Sota se autoimpuso el objetivo de que el peronismo gane las elecciones municipales en Río Cuarto. Julián Cañas.
El gobernador José Manuel de la Sota se autoimpuso el objetivo de que el peronismo gane las elecciones municipales en Río Cuarto. Detrás de esa meta, no midió costos económicos ni institucionales. En un sentido, De la Sota no es original. No es el primer gobernador que decide poner en juego en una campaña electoral recursos públicos en obras para respaldar a su candidato. Lo han hecho en Córdoba todos los gobernadores de turno desde la reinstauración de la democracia. Es común que el mandatario de turno resalte las cualidades del postulante a intendente de su partido y prometa trabajar en conjunto para mejorar la vida de los ciudadanos que deben votar en determinado lugar. Pero en casi tres décadas de ejercicio democrático, no deja de sorprender que en una publicidad de campaña, un gobernador cuestione a un intendente y condicione la asistencia de la Provincia para una ciudad a que gane su protegido político. Es llamativo que el gobernador que creó la mesa Provincia-Municipio –un organismo que reúne a los intendentes de todos los partidos y que resultó muy eficaz para resolver cuestiones de lógica tirantez política, como el reparto de fondos– ahora le ponga el cuerpo a una publicidad de campaña para acusar de "malgastar" fondos públicos al intendente de la capital alterna de la provincia.Aunque en las últimas horas morigeró su estrategia e invitó al intendente Juan Jure al raid de inauguraciones con las cuales piensa alimentar las chances del candidato del PJ, De la Sota transformó a la campaña en un juego peligroso para la convivencia política. La duda es cuál es el trasfondo político para que De la Sota, quien hizo la última campaña provincial resaltando el diálogo como una de sus mayores virtudes, ahora arremeta con una estrategia confrontativa en el ámbito de la ciudad que eligió para vivir. Las versiones indican que varios años atrás, cuando Jure era concejal, tildó de "corrupta" a la anterior gestión delasotista. Desde entonces se ganó el rencor del gobernador, quien ahora no tiene problemas en admitir en público que no desearía convivir en la gestión con el actual intendente.

